Fue hacia 1995, asistiendo a un curso impartido por James Martin, uno de los autores más prolíficos en predicción informática y cambios en la sociedad y empresas (a veces denostado por los tecnólogos, puesto que Martín se salía de la línea ortodoxa y hablaba más allá del bit y del byte), debido a los cambios tecnológicos, dónde escuche por primera vez la tendencia -para este siglo XXI- del auge del lóbulo derecho como skill clave para los profesionales y el resto de mortales. Eso era buena cosa -todos tenemos un lóbulo derecho- aunque cada persona tiene su propia fontanería, lo que –de nuevo- nos hace diferentes. Bien, pero la parte derecha, esa más emocional, nos permite ver la vida de otra forma, más global, en su conjunto, no tan transaccional y más de balance. Podríamos quitarnos ese diálogo interior que tanto nos amarga y tantos corazones revienta. Los artistas tienen suerte, todos los que viven de la técnica que se puede aprender, menos.
Para las empresas, la visión de conjunto es clave, muchos de los problemas que apreciamos en las empresas están vinculados a una visión muy de pie de calle, que se soluciona elevándose a una altura donde la visión de conjunto esté permitida. La bolsa escribe las rectas con dientes de sierra, dependiendo de la perspectiva. Otra característica del lóbulo derecho, es el reconocimiento de patrones, ¡qué gran habilidad!, un observador es capaz de intuir la razón de la secuencia y comportamiento habitual, observa lo cotidiano y vislumbra las reglas de comportamiento.
La sensación de vida regida por el lóbulo derecho es sensacional, las matemáticas devuelven su cetro, las reglas son las naturales, vemos la parte positiva y buena de las cosas, el reloj deja de marcar el tam-tam de tu actividad, es el fluir de mi admirado amigo Mihaly. La prueba: en Harvard la nota más alta para entar en la universidad, la tienen las escuelas de Artes, mucho más que las tecnológicas.
Os adjunto un gran video de TED, donde sólo hablan los más grandes speakers de mundo. Nunca he visto contar a nadie una experiencia como esta (un derrame cerebral y la paralización operativa de su lóbulo izquierdo, tomando el mando el derecho, con una descripción tan dramáticamente feliz de lo que le pasaba, un derrame cerebral en definitiva, que por sus conocimientos narra de forma extraordinaria (ella, la Dra. Jill Bolte Taylor, es neuroanatomista) y su emocionalidad te pone los pelos de punta cada vez que lo ves. Una experiencia absolutamente diferencial que te deja activado, feliz, impactado y expectante ante el advenimiento del lóbulo derecho. ¡Lóbulo derecho habla más alto que no te oímos!, ¡Lóbulo derecho for president!
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