Es un tema candente. Por donde vayas, todo el mundo habla de la necesidad de la aparición de emprendedores. Se organizan congresos dentro y fuera de las universidades que intentan alentar a los jóvenes para que encuentren una buena idea de negocio y se lancen a ponerla en marcha. Así y todo, el número de nuevos jóvenes emprendedores no acaba de romper. Es normal, si recuerdo cuando tenía esa edad sé lo que uno siente y sabe. Hay algunas buenas ideas, muchas de ellas innovadoras, pero encuentran dificultades en la financiación, en estructurar la empresa y vislumbrar los caminos de los mercados. No es demérito, simplemente es que se está empezando y está todo por aprender. Hay otra base mucho más experimentada de la que pocos hablan, es la de los profesionales de más de 45 años, con más de veinte años de experiencia en muchos casos.
No es discutible que la fuerza de los veintitantos años es un buen motivo para emprender, el ímpetu juvenil cubre algunas deficiencias, pero un profesional de 50 años está en un momento óptimo para aplicar lo que sabe. No me refiero a que se convierta en autónomo y trabaje para otros -que también-, me refiero a que si tiene una idea empresarial la ponga en marcha. Desde luego le tendrá veinte años –por delante- para hacerlo.
España va a convertirse en la nación europea con más jubilados de Europa y necesitamos financiar esa enorme masa de pensiones y sanidad pública. No es operativo hablar de lo que debería ser esta sociedad y del perdido estado del bienestar. Hace aproximadamente 15 años asistí a una conferencia del profesor Barea. No pudo ser más claro: 2+2=4. Lo que implicaba que no se podían financiar las pensiones si no se acometían una serie de reformas y ajustes presupuestarios. La creación de su reconocida Oficina Presupuestaria fue un gran acierto, aunque al poco, se eliminó.
La única forma de que podamos cobrar las pensiones dentro de unos años (precisamente cuando me toque a mí, ¡qué casualidad!) además de realizar los ajustes lógicos para eliminar grasa al Estado (hasta la fecha sólo han eliminado líquidos, pero el verdadero tejido adiposo sigue ahí. Ese es más complicado de eliminar, suele estar muy, pero que muy pegado a tu cuerpo, tanto es así que son amigos o correligionarios) es preciso que cada uno de nosotros -jóvenes y adultos- encontremos nuevos servicios que prestar. Para ello debemos abandonar el paradigma en el que hemos vivido y trabajado.
Me gustaría animar a todos esos profesionales que están saliendo de las empresas a que se animen y revisen aquellas ideas de negocio que alguna vez han pensado y que las pongan en marcha. Ahora es el momento. Prestarán un doble servicio, a sus hijos, porque les mostrarán el camino para trabajar en el futuro y a los que estaremos jubilados dentro de quince años, que cobraremos algo para ir tirando.















