El sentimiento viene -seguramente- desde aquel momento en el que entra dinero en España a espuertas sin que se deba a cuestiones orgánicas. El descubrimiento de América inyecta riqueza al país que le permite convertirse en una potencia mundial cuando hacía poco ni se podía llamar así, país. Esas entradas de capital nos acomodaron. Aparecieron nuevos ricos que amasaron grandes fortunas con el comercio de todo tipo que surgió a partir del descubrimiento de Colón. Huelga decir que hay una administración pública (monarquía de aquel tiempo) rica y una serie de personas adineradas, así como una nobleza que está entreverada entre las anteriores.
Entonces aparecen los primeros fenómenos económicos autóctonos. El pícaro, que tiene que sisar -con imaginación- dinero al que lo tiene (claro, sin trabajar, que de eso ha ido siempre el pícaro español) hasta la Garduña, verdadera protomafia que se dedicaba a robar descaradamente el dinero a los nuevos ricos -de forma organizada- utilizando métodos como la extorsión o el secuestro exprés (como lo leen, es un invento nuestro). Finalmente se les tuvo que perseguir y desterrar a tierras en aquel momento españolas, pero alejadas de la península (Nápoles y Sicilia), por lo que muchos autores afirman que asentados en las nuevas tierras, siguieron creando escuela.
El estado estuvo malgastando las cantidades ingentes de riqueza en guerras y otras cuestiones yermas que dejaron ricos a los países que conquistaron y devastaron (Los Países Bajos, por ejemplo) mientras que aquí se pasaba hambre. No sé que si hizo con aquel poderío. Cuando visitas Europa ves cuanto hicieron allí con menos dinero, comparado con lo poco que se hizo aquí con mucho dinero. Poco ha cambiado, las cuentas del Gran Capitán se parecen a las declaraciones de algunos ex dirigentes de la CAM.
El problema radica en que no apreciamos el dinero público que gasta la Administración Pública como propio, como un dinero que hemos pagado o que tendremos que pagar. Con lo que cualquier cosa que se hace en nuestra ciudad o región nos sentimos agradecidos ¡Pero si es tuyo! Debemos exigir buena administración y sentido de la gestión presupuestaria a los ayuntamientos, comunidades autónomas y gobierno central.
¿Por qué no se exige una responsabilidad -personal- sobre el déficit acumulado en su mandato a los políticos? Es un encargo de gestión que se le hace. Puede hacerlo mal o bien, pero con las posibilidades económicas que disponga o sea capaz de conseguircon imaginación y sin entramparse. Pasarse es mala gobernanza y si fuese una empresa lo pagaría de una forma u otra.















