10 diciembre 2018

La evolución de los canales de distribución: el Go-To-Market te ayuda a estructurarlos

por -roliver TDC

A pesar de que cuando hablamos de los canales de distribución siempre parece que estamos aludiendo a los canales indirectos, en realidad estamos haciendo referencia a cualquier canal que lleve los productos y/o servicios hasta el cliente, es decir, canal directo, canal indirecto o mixto.

La evolución ha sido clara a lo largo de los años, del directo pasamos al indirecto, de este al mixto y ahora al directo on line. No hay ninguna duda de cuál es mejor: el directo, pero ya no es posible mantenerlo por costoso y en muchos casos por ineficiente.

El mercado está marcando qué tipo o tipos de distribución aplicar. Para los mercados masivos que requieren despacho de mercancías, el canal indirecto o directo con tiendas propias o no es el más utilizado. En el caso de venta repetitiva en clientes, la venta directa a través de venta personal todavía tiene un gran número de seguidores, aunque sea con un call center que procesa pedidos. En el caso de venta de servicios o la venta de gran volumen en general, la venta a grandes cuentas se realiza con vendedores de nivel, aunque cada vez más se emplea un entorno mixto en el que la prospección se realiza con Inbound Marketing específico para ese mercado en el que se voltea el funnel para su aplicación, es decir, si el funnel llama a muchos y se quedan unos pocos, el funnel invertido de grandes cuentas empieza con pocos y acaban siendo bastantes más a partir de los clientes que se han conseguido, mediante la referenciación en un mercado pequeño.

Los productos digitales van a tener a internet como medio para todo el GoToMarket, todas las variables del Marketing Mix se realizarán sobre Internet (Producto/Servicio, Comunicación, Distribución y Precios dinámicos) y orientado a grandes volúmenes.

Como siempre ocurre, el péndulo nos ha llevado de una venta de mucho contacto personal a una con poco contacto personal, pero no me extrañaría que volviese el péndulo hacia un mayor contacto en un entorno mixto, aunque eso siempre dependerá del ticket de cada operación para asegurar la rentabilidad. Lo que sí está claro es que la prospección debe ser más barata y menos atendida físicamente, para seguir desarrollando la operación por profesionales entrando cada vez en momentos más tardíos del funnel. Para los productos commodities, la venta online será su canal. Amazon ha marcado la ruta para vender de todo y que el cliente esté bastante satisfecho.

El Omnicanal lo mezcla todo, pero de una forma muy estudiada. Es un Go-To-Market muy estudiado en una combinación muy efectiva que permite una buena rentabilidad y eficacia con un cliente que se siente atendido por múltiples canales a lo largo del proceso de compra y su ciclo de vida en general.

Partiendo del origen y de los segmentos objetivo, se debe definir todos los pasos del funnel y el canal que se va a utilizar, así como sus medidas. No hay que tener miedo alguno en utilizar un canal sólo para un paso del proceso comercial, la cuestión es que el mix sea efectivo y eficiente o, como combinar la acción de dos canales para realizar la etapa de prospección, por ejemplo. Al final queda un mapa que muestra la ruta para llegar al cliente de la mejor manera posible y con un coste que deja margen y al cliente atendido.

No hay que caer en el error que muchos caen pensando que el GTM se refiere sólo a la distribución, esta estrategia se refiere a todas las variables del Marketing Mix y su función es asegurar el cumplimiento del mix establecido de forma rentable. Quien domine el GTM dominará el mercado, no sólo en el Buyer Journey (desde el lead hasta convertirse en cliente) sino también el Customer Journey cubriendo todo el ciclo de vida del cliente.

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3 diciembre 2018

La segunda desintermediación ha llegado: van a sobrar bajos comerciales…

por -roliver TDC

desintermediaciónSiempre he tenido claro que hay un arquitecto que dirige el desarrollo de la economía mundial, pero como maneja desde muy arriba -al estilo bola de nieve- tiene que dar frenazos y arreones hasta aparentar que estamos solos en esta economía terrícola. No hay dudas que este sistema “Post-industrial” ya no responde a los problemas que se nos presentan, de hecho, eso pasa desde hace años cuando la economía industrial dio síntomas de agotamiento. A base de purgar el consumo hemos aguantado unas decenas más, pero ya hemos llegado de nuevo al final.

Bien, sea quien sea el líder o colegio de ellos que tengamos, han orquestado una nueva economía que -de verdad- espero resuelva los problemas actuales. No será fácil, pero estoy seguro que será mejor y, digo esto mientras me viene a la mente la película MadMax y su economía distópica. El abandono del consumismo nos devolverá a una sociedad enfocada en el crecimiento del ser humano.

No voy a hablar del final de ese recorrido sino del trayecto hacia el mismo porque me temo que no va a ser nada fácil incluso bastante desagradable.

Ya hemos asistido a una primera desintermediación, vino poco a poco y en el año 2000 se presentó en sociedad a través de las puntocom. Durante estos años ha ido expandiéndose y tangibilizando sus avisos hasta la llegada de la crisis. Aquella economía que requería de muchos pasos intermedios para llevar los productos del fabricante hasta el comprador está racionalizándose y saltándose los eslabones intermedios que no aportan valor (y si los aportan, a un coste inasumible) y que su mérito era -fundamentalmente- logístico, que no fue poco durante bastantes años. Al rebufo de esa logística corría la publicidad que permitía conocer su existencia y dónde se podía comprar. La desaparición de la fuerza de ventas y de muchos mayoristas y detallistas estaba servida. La excusa es que no hay margen, que es cierto, pero debido a la necesidad de grande volúmenes para poder llegar a toda la pirámide social y compensar el bajo precio ofertado.

Esos ciclos económicos -cada vez más cortos- o el advenimiento de un desarrollo económico sin crecimiento, parecen constituir el nuevo paradigma, ¡los años que lleva Japón con esta situación y ahí está entre los primeros países! Pero todavía quedan estructuras antiguas, de esas entre las que nos hemos hecho mayores: algunas tiendas, oficinas bancarias, agencias de viaje y muchas actividades más que no comento por no disgustar a nadie más…

Están apareciendo nuevos negocios y otros están tomando su conocimiento para mutar a nuevos roles. Por ejemplo, si soy un especialista en software de gestión aeroportuaria o ferroviaria y para poder desarrollarlo necesito saber cómo funciona perfectamente ¿Qué me impide dar un paso adelante y encargarme de gestionar esas infraestructuras, buscando la concesión de las mismas para convertirse en una Aena o una Adif emulator? Por ahí van los tiros, hay muchísimos ejemplos más como el anterior y en muchos sectores. Si miras por el retrovisor y no ves directamente al fabricante o por el parabrisas no ves al cliente: el próximo en ser amortizado puedes ser tú… aunque, será cuestión de tiempo que no haya nadie entremedio.

Quiero terminar con un mensaje positivo: la Pirámide de Maslow se va a quedar corta de nuevo. El ser humano volverá a la naturaleza, a ver todos los días vistas que curan y a un desarrollo superior como persona. Para eso no hacen falta muchos recursos. ¡Diógenes, qué razón tenías!

26 noviembre 2018

¿Tengo que retener a todos los clientes? No, si quieres aumentar los beneficios…

por -roliver TDC

La consultora Bain & Company encargó a su consultor Frederick F. Reichheld la realización de un estudio que aportase luz sobre las causas por las que una serie de compañías tenían grandes beneficios frente a otras que -los tenían- pero variaban con los años o disminuían paulatinamente. La conclusiones fueron claras: las empresas que tenían la característica de beneficios continuados a los largo de los años mantenían a sus clientes durante muchos años. En 1996 publicó su concocido libro “El efecto lealtad” en el que relataba sus hallazgos y las tazones de su importancia.

Siempre hemos tenido claro que retener a los clientes era bueno, muy bueno, pero Reichheld explicó las causas: si tenemos que hacer una inversión para conseguir a un cliente, la recuperación de ese montante cuanto antes es clave. A partir de ahí, el margen que produzca una vez restado de los ingresos los costes de los productos vendidos y los gastos comerciales de mantener la relación van directamente al bolsillo.

Con eso, la estrategia está clara, tenemos que retener al máximo númeo de clientes durante el máximo número de años posible vendiéndoles más, de más productos y con más margen. Entonces, ¿tenemos que retener a todos los clientes? Claramente, no. Sólo a los que nos reportan margen. El periodo de amortización del coste de adquisición de los clientes nos dará pistas de nuestra rentabilidad, ya que representa el umbral en el comienza la rentabilidad por cliente. Me consta que muchas empresas creen que ganan algo con todos los clientes, con unos más y con otros menos, pero no es así y entre un 15 y un 30 por cien se pierde dinero que viene de los más rentables.

Hay dos claras medidas que deben ser controladas: el porcentaje de retención de clientes y la lealtad. El primero nos indica nuestra capacidad de no perder clientes en cada año y, la segunda nos dice en número medio de años que un cliente permanece con nosotros. Con esos deos indicadores podemos determinar el nioverl de salud en ese aspecto fundamental de la rentabilidad empresarial. La siguiente información básica es saber con cuántos clientes perdemos dinero, para establecer una serie de acciones que puedan reconducir la situación. En caso de no poder pasarse a los números negros, la única alternativa es padsarles a un canal de comercialización más barato y, como última alternativa, squeda invitarles a que se vayan a menguar los beneficios de la competencia.

Esta estrategia es la que muchas empresas han utilizado para aumentar los beneficios brutalmente, eliminando a los clientes que les producían pérdidas y aumentando lo que vendían a cada cliente que es uno de las ventajas de la lealtad. Ya no estamos aumentando la cuota de mercado -salvo las nuevas empresas- ahora estamos aumentando la cuota de cliente y por ese hilo se llega al otro ovillo.

Por cierto, Riechheld fue el creador del indicador Net Promoter Score (NPS) que mide nuestra capacidad de generar recomendaciones. Es la prueba del nueve de la satisfacción y confianza ganada entre los clientes y seguidores.

19 noviembre 2018

Si a Jeff Bezos le interesa tu sector, ¡domina tus márgenes o reza!

por -roliver TDC

El bueno de Jeff ha comentado en alguna ocasión algo así como: “Tu margen es mi oportunidad”. Es una forma de avisarnos que en aquellos mercados en los que se disfruta de buen margen, él puede aparecer y aplicar su afinado método y llevárselo de calle. No es un farol, que ya ha demostrado cómo puede ganar dinero con precios reducidos en mercados de buen margen.

¿Han probado realizar un seguimiento de los precios de los libros de Amazon? Es muy curioso, porque son de todo menos estáticos. Está claro que tienen un sistema analítico que les ayuda a crear un sistema de precios adecuado a la demanda en cada momento. Sin duda, se podría determinar el éxito en ventas de un libro según su recorrido en precios.

Ellos son muy buenos gestores en todas las áreas del negocio y saben cómo operar con márgenes bajos: la mayoría de nosotros más. Hemos vivido de muchísimo tiempo de la cercanía física al cliente y Amazon ha hecho un despliegue geográfico de libro y sin perder sus características fundamentales.

Conozco a bastantes empresas que han tenido que aceptar que la empresa de Bezos distribuyese sus productos con un descuento muy superior al que daban con anterioridad a sus distribuidores más grandes y -con frecuencia- un margen similar al que ellos mismos obtenían como fabricante. Como no existe negociación, no hay más remedio que operar con esa variable que ahora está fijada y si no se tiene un gran dominio del margen, el deterioro de la rentabilidad está servido.

Claro que, cuando hablamos del dominio del margen, también lo estamos haciendo de sus factores primarios: precio, coste variable y fijo, volumen de venta, apalancamiento y algunos factores secundarios. Toda su gestión nos permitirá el estudio de la formación del margen y su forma de mejora. Si tienes un buen margen, pero no dominas ese proceso es como si te toca la lotería, está muy bien, pero difícilmente podrás repetirlo. Saber el el margen bruto real es necesario, pero es sólo un paso de ese proceso de erosión de los ingresos hasta que llega el resultado final, pregúntate dónde se va el porcentaje medio de margen de contribución hasta el porcentaje de resultado final sobre los ingresos y será el primer paso para dominar tu margen.

Si Jeff Bezos no pone proa a tu sector, es que hace tiempo que no es muy rentable y no lo ve adecuado para su forma de competir. Es triste, pero es así de crudo. Se puede vivir fuera de estos entornos o de las grandes cadenas de distribución, pero hace falta haber trabajado bien desde hace tiempo. En caso contrario, piense que fue bonito mientras duró…

12 noviembre 2018

Lo que Chicote no dice… de la gestión de un restaurante

por -roliver TDC

En uno de los programas del conocido chef Chicote, tocaba hablar de la gestión económica de un restaurante, de los costes y de los precios. Chicote hablaba de porcentajes: un tercio para las materias primas y coste de preparación, otro tercio para el personal/alquiler local y el resto para el beneficio (no recuerdo si los datos eran exactamente así, pero venía a ser eso aproximadamente). De ahí formaba el precio.

Admito que para un restaurante que no realiza gestión alguna, este método grosero puede venirle bien, pero eso no es un método de pricing que pueda aceptarse por un profesional de la gestión económica-financiera. En primer lugar, Chicote les enseñaba a escandallar, lo cual ya es un avance para la inmensa mayoría de gestores de restaurantes -sobre todo pequeños- que se guían por lo que queda en el cajón a la hora de cerrar, pero eso sólo es el primer paso porque hay otras cuestiones a tener en cuenta y que mi admirado Chicote no dijo porque no cabían en el guión o porque tampoco las sabe. Particularmente, creo que no las sabe y es lógico, los chefs son ni más ni menos que chefs de cocina y tienen formación acorde con esa función y eso en el mejor de los casos. ¡Cocinero a tus fogones!

Bien, qué le faltó comentar al gran Alberto: no todos los restaurante son iguales, ni se dirigen al mismo público. Luego hablar de porcentajes requiere expresarlos para cada caso o al segmento como mínimo. Su principal falta fue que no habló del umbral de rentabilidad, piedra angular de la gestión de un restaurante y de todas las empresas. Sin olvidar las restricciones del sistema. Vamos a desarrollar estos puntos.

No es lo mismo tener camareros profesionales y con contratos estables que camareros aficionados de fin de semana, su coste no es proporcional. Luego la aplicación de porcentajes no sirve para mucho sin especificarse para cada caso En el coste del alquiler del local pasa lo mismo y además determina el número de mesas y por tanto de potenciales comensales. Huelga decir que la calidad de la materia prima también influye y no puede ser generalizada en una regla maestra. Precios altos deben ir ligados a buen servicio y buena materia prima bien preparada. Bueno, parece que ya tenemos los costes variables y fijos definidos y bien clasificados.

Con todo eso, habrá que ver la rentabilidad unitaria de cada plato y su media que, con los costes fijos, nos permitirá hacer una proyección del umbral de rentabilidad y jugar con cuál debería ser el rango para un mix de platos ideal respecto a la rentabilidad. Todo ello con el fin de conseguir un beneficio predefinido. Este proceso se puede mejorar, pero para no entrar en complicaciones matemáticas lo dejamos así, puesto que el cálculo del UR está siempre simplificado como si todas las empresas fueran mono producto o no existiese límite de capacidad productiva o los productos no fueran sustitutivos entre ellos.

Si no te salen los números tienes dos medidas rápidas que tomar: cambiar el mix típico de platos que se consumen en tu restaurante y/o aumentar el número de comensales (Marketing y/o aumentando la capacidad del local). También tienes disponibles el precio y la materia prima, pero si tocas eso, hazlo con conocimiento o te puedes quemar en algún fogón.

5 noviembre 2018

La mano invisible de la economía son millones de gerentes y decisores individuales en su día a día…

por -roliver TDC

MercadoMi admirado y tristemente desparecido Josep Chias, ya lo aclaró: “El mercado son personas”. Cuando hablamos del mercado, parece que tenga vida propia y que actúe siguiendo unas reglas establecidas por los dioses de la economía, pero no, son los millones de gerentes de empresas de todo el mundo y los 7.200 millones de personas que toman decisiones todos los días respecto a su bienestar y al retorno de una inversión realizada, las cuales tienden a ajustarse según las circunstancias y su dinámica. Por eso, es el único sistema que prevalece: porque es natural y está soportado -finalmente- por las personas. Lo cual no quiere decir, que algunos codiciosos y todos los gobiernos no intenten alterarlo para sus intereses. Si el mercado (las personas) nota que se le impone una regla injusta o no operativa, ¿qué hace? Pues abre la puerta al mercado negro como solución a las barreras o a las inoperancias y vuelve el ajuste, aunque las dificultades continuan vigentes.

Cuando se critica a Adam Smith o a David Ricardo y se les expone a un análisis bajo el prisma actual es bastante injusto e igual de erróneo que cuando se quiere dejar todo a la “mano invisible”. El libre mercado es un buen sistema económico, si bien, requiere de algunos aceleradores para el ajuste en pos de evitar algunas situaciones no deseables en esos momentos de retardo, pero a medio plazo siempre distribuye bien. No puedo negar que las personas-gerentes y las personas-decisores, no tenemos la misma información ni la misma capacidad económica y, esto crea alguna desigualdad. Basta con ver el origen (no me refiero al geográfico sino al circunstancial) de la mayoría de las empresas de éxito actuales. No estoy abogando por el mercado perfecto, que sería un aburrimiento y un imposible, pero un acercamiento no estaría mal.

Conocemos sobradamente cuando se utiliza torticeramente el concepto mercado, por ejemplo: la liberación del mercado de la energía. ¡Vaya mercado! Eso parece un oligopolio de libro vestido de mercado libre. Ahora cuando casi todos nos convirtamos en productores de energía en buena parte de los espacios urbanos y agrícolas, podrá comenzar la fiesta del mercado de la energía de verdad.

La bolsa no puede ser un mercado real cuando está sujeta a las decisiones de fondos de inversiones que -basados en el dinero de millones de personas- actúan sin seguir un comportamiento de lógica económica de mercado, sino financiero (utilizo este término, para no molestar…). No hay que atacar al mercado, hay que defenderlo. ¿Cómo puede existir gente que todavía defienda otros sistemas que se han caído por inútiles e inviables? Qué no ven que todos los partidos comunistas se han cambiado el nombre y sus dirigentes se casan de chaqué…

29 octubre 2018

El objetivo de venta no se puede mantener constante a lo largo del año.

por -roliver TDC

Habitualmente, las empresas marcan un objetivo de ventas que viene establecido en los presupuestos económico – financieros, los que se traducen en una cifra de ventas asignada al departamento comercial. He visto empresas en las que el director comercial interviene en el proceso presupuestario y otras en las que no, todo depende de la consideración y perfil que en cada caso tienen el responsable de la comercialización. Huelga decir, que siempre debería intervenir y que debería hacerlo valiéndose de la la información y de una serie de parámetros económico-financieros y también de mercado.

Bien, de una forma u otra, la cifra de ventas a lograr está fijada para el año y se revisará periódicamente respecto al progreso en las ventas, pero eso no es suficiente puesto que hay bastantes hechos a lo largo del año que la modifican y que obliga a recomponerla sobre todo cuando queda por debajo del mínimo para alcanzar beneficios. hasta ahora, el director financiero, cuando observa que la cifra de ventas no va a ser conseguida, obra en consecuencia recortando el resto de factores que afectan, ya saben, se acabaron ciertos gastos. No hay más remedio. Yo planteo otro formato que anula al anterior, pero que a mi juicio tiene más lógica: con frecuencia cuando se producen hechos que no permiten llegar a la cifra de ventas, se recortan gastos, pero -siendo más proactivos- se debería poner remedio anteriormente, es decir, cuando se aplica un descuento o se propone un aumento de gasto se actualiza la nueva cifra de ventas y se decide acometerlo o no a la vista del nuevo objetivo. Cada día se producen hechos que alteran la cifra de ventas necesaria, pero se hace caso omiso y eso no es un buen hábito. Las magnitudes que se ven afectadas diariamente y que obligan a actualizaciones en la cifra de venta marcada, son modificaciones en los costes y/o en el precio. Les suena, ¿verdad? Diariamente se conceden descuentos o hay alteraciones de los gastos planificados, no sería mala cosa que los inductores de esos cambios supieran las consecuencias de sus acciones.

Para completar el argumento, hay que decir que también pasa o puede pasar lo contrario, que se aumenten los precios o que se reduzcan los costes previstos, pero eso está empezando a ser considerado rara avis.

La gestión debe ser diaria y si me lo permiten me gustaría decir que de cada minuto, esa asincronía es la que nos ha llevado a muchas malas prácticas. Cada minuto cambia la cifra de ventas a conseguir en el año, al igual que la del mes o la del día. Como si estuviéramos trabajando en un call centre tecnológicamente avanzado que nos marca la situación en las pantallas que todos pueden ver desde su puesto de trabajo, para ajustarse a los resultados esperados.

22 octubre 2018

El apalancamiento operativo requiere de automatización / robotización industrial

por -roliver TDC

Cada día escuchamos sobre el proceso imparable de automatización / robotización industrial y operativa que está sacando a miles de trabajadores de las empresas. Como suele pasar, se le echa la culpa al capitalismo salvaje y punto, tema resuelto. Es un error hacerlo así, sobre todo si queremos que ese proceso no nos perjudique y podamos tener cierta capacidad de manejo de la situación. Las causas, siempre hay que ir a las causas de las cosas.

La verdad es que hemos pasado de una estructura empresarial basada en los costes variables a una de costes fijos. Por lo general, una desproporción de esa estructura en favor de los costes fijos indica intensidad en el análisis frente a la ejecución y, cuando se llega a un punto en el que el beneficio se resiente y las ventas ya no nos sacan del aprieto con grandes aumentos, tenemos un problema que deja de estar latente traduciéndose en pérdidas.

En esa situación, sólo cabe el apalancamiento operativo que le saca economía a los costes de estructura mediante un aumento de las ventas con margen y/o una reducción de los costes variables a través de la automatización. De aquí viene la tendencia comentada.

La ecuación anterior se puede satisfacer con reducciones salariales, de ese modo se pueden disminuir ambos costes -los variables y los fijos,  pero no es el camino por diversas razones. La primera de ellas es que se abre una puerta de solución momentánea, pero que no debe ser utilizada si los costes de los hogares no disminuyen al unísono (energía eléctrica, gas, agua, comunicaciones, alimentación, etc.) y, la segunda, es que hay mínimos por debajo de los cuales las personas no podemos vivir.

Estamos en uno de esos círculos viciosos de mal final, de esos que los americanos llaman “Catch 22“. Si la opción que tomamos no es la reducción salarial, la vía que queda es la robotización que reduce los costes ganando productividad y -generalmente- eliminación de puestos de trabajo.

El proceso que parece va a seguir es reducir los costes proporcionales al máximo y unos costes fijos que aportarán gran valor, pero que se intentará que queden optimizados. Para entendernos, fábricas atendidas por ingenieros, economistas y otros titulados. Esto ya lo vi en el año 1984 cuando visite una factoría de HP: fábricas que parecían oficinas -de hecho lo eran- y la producción se realizaba en una esquina de la planta, con trabajadores de “cuello azul” que llevaban “cuello blanco”.

La comercialización sigue la moda y está dejando la venta personal, para pasar a otros sistemas más automatizados. No es que sean mejores formatos, es que son mucho más económicos.

Sí, hay una pregunta de la “muerte”: ¿Qué hacemos con una parte importante de la masa laboral que no ha podido/querido acceder a ese nivel de formación? Nuevas profesiones, cuidado de los mayores, arte, downsizing, pluriempleo, ¡yo qué sé…!

Los precios están enjaulados, aunque siempre se pueden fijar de mejor manera y defenderlos más arduamente. La lucha está servida: defendamos el margen, nuestro empleo depende de eso.

15 octubre 2018

El director comercial es el responsable de la rentabilidad de la empresa

por -roliver TDC

Durante largos años, el director comercial ha sido el responsable de la línea de arriba -las ventas- y la rentabilidad le ha preocupado menos, se suponía que alguien planificaba y monitorizaba que la cifra de ventas marcada era suficiente para la rentabilidad de la empresa. En buena parte era cierto, los presupuestos eran la prueba. El problema es que -con frecuencia- se vende y se pierde dinero o no se gana el que hace falta, aunque parezca una contradicción.

Se actúa con cierto desconocimiento de algunas magnitudes que el director comercial necesita conocer y manejar diariamente, no puede quedar exclusivamente en manos del director financiero porque él no está cerrando operaciones, ni haciendo descuentos ni -cuando los tiempos no son malos- concediendo crédito a los clientes.

Por lo tanto, el primer valedor de la rentabilidad comercial debe ser  el director comercial y para eso se necesita cambiar ciertos métodos y conocimientos complementarios a los suyos, sin olvidar la importante colaboración con el director financiero puesto que ambos deben estar involucrados y pueden ayudarse en ese objetivo de gran manera.

El precio, el coste del fulfillment, las estrategias comerciales conducentes al beneficio, el margen final de la operación, el análisis de productos/clientes y los costes comerciales (fijos y variables), recaen al 100% en su parte y, para que todo cuadre, debería aplicar un sistema de costes por actividades en el departamentos comercial. Aquel planteamiento de imputar los costes de comercialización como costes del periodo está tocando a su fin porque se requiere conocer los costes de los productos/clientes y sin más información no podemos más que aceptar que unos clientes y/o productos subvencionen a otros y nos hagan decidir mal al no conocer la verdad de lo que pasa.

Para que toda este sistema tenga sentido y visión, lo primero que las empresas deben socializar es el objetivo de beneficio anual y no la cifra de ventas. Eso es una reminiscencia de cuando los márgenes eran suculentos y lo cubrían todo, hasta el no cumplir con los objetivos comerciales o un overhead imposible de explicar.

Tiene toda la lógica, que quien tiene la decisión de alterar el objetivo del beneficio en el día a día (al menos, en una parte importante), también tenga la responsabilidad de mantenerlo. No es un juego de palabras, en el presente y en los próximos años, el giro hacia el beneficio va a ser brutal. Claro que la cifra de ventas seguirá siendo importante, pero siempre que produzca beneficios, ¿cuánto? El que se necesite para cumplir el objetivo marcado, eliminando las operaciones, productos y clientes que no nos lo permiten.

El director comercial debe implementar un sistema de seguimiento diario de esa información, para que pueda aplicar las estrategias de beneficio y sus indicadores. Basta pensar que la cifra necesaria de ventas para el logro del beneficio objetivo anual cambia cada día.

La mayoría de los factores clave de la rentabilidad se dan en la fase de logro de los ingresos, así que recae en el área comercial ejecutar buena parte de las acciones, de eso no cabe ninguna duda.

8 octubre 2018

La selección de personal actual no debe ser un examen de los contenidos sino del contenedor de los candidatos

por -roliver TDC

Recuerdo un chiste de esos que son típicos de las revistas de negocios, en el que se describía una situación parecida a esta: en la segunda semana después de la contratación de un nuevo empleado, este se queja al directivo que realizó la selección y contratación de que la situación no era tal y como él le había descrito sino mucho peor y el directivo le contestaba con un “¡Por supuesto!”, que él se lo había pintado bonito para que se decidiese a aceptar la oferta de empleo, al igual que el contratado, también había exagerado muchísimo su CV. Y en esa dinámica seguimos…

Las selección de personal es algo complicado de resolver adecuadamente porque hay que decidir sin información o peor, con información falsa por parte de las dos partes. En otro post, proponía las relaciones precontractuales (como las prematrimoniales), para conocer al candidato y que este también conociese el barco con el que debe cazar ballenas.

Con los años y después de haber realizado muchas entrevistas con clientes, he desarrollado un sistema de análisis bastante bueno por el que no me hace falta realizar tantas preguntas, puesto que los candidatos están esperando una batería de cuestiones y de planteamiento de situaciones en muchos casos absurdas de las que tratan de salir airosos pensando en la respuesta más adecuada, que casi nunca resulta ser la verdad. Así que si les haces comentarios para que apostillen, maticen o aclaren, se ven perdidos.

Como he comentado en ocasiones, las empresas grandes de selección de personal saben sobradamente que la elección se produce en los primeros 15 segundos y que el resto de la entrevista sólo sirve para comprobar esa percepción consciente o inconscientemente.

Rápidamente, se descubre el problema de algunos candidatos que -sin conocer el percal- ya se atreven a decir lo que habría que hacer, sugiriendo reformas al funcionamiento habitual de la empresa que se ha comentado en la propia entrevista, haciendo un consultoría gratuita.

El proceso mental del seleccionador es otro, mitad personal y mitad por por la empresa, busca a alguien que pueda realizar la función, no es un examen de contenidos sino del contenedor, de lo que se podrá colocar dentro, no es tanto de lo que sabe como de lo que podrá aprender.

Tampoco hay que dejar todo el peso en la parte solicitante de empleo, el ofertante también tiene responsabilidad. Con frecuencia realizan procesos de selección quien no se sabe cómo entró en esa compañía, entonces, cómo va a apreciar un valor que el mismo no tiene. En la selecciones masivas de 500 ó más CVs, el primer filtro se realiza basándose en detalles tan insignificantes que es muy posible que dejen fuera al mirlo blanco. Entiendo que por algún sitio hay que reducir el número de candidatos, pero hay detalles circunstanciales que no son importantes. Ya sé que un CV de cuatro hojas inmaculadas es mejor que otro con las hojas dobladas por la mitad, pero no es importante y tal vez lo ha doblado su propio personal.

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