Aprender a amar el cambio. Lecciones de la vida para empresas y profesionales

por -roliver TDC

Roberto Goyeneche

 ¡Qué cosas tiene la vida!, como miembro de la quinta del 59, no conocí los malos tiempos, nací con el inicio de otra época mejor, fuimos cerrando el bachiller (elemental y superior, para los de cincuenta y más allá) y otras muchas cosas, fuimos los protobaby boom. Mucho tiempo trabajando ya, pensando en los planes de pensiones y qué hacer a partir de… (es una licencia que me tomo, pero no es mi caso, que planifico para hacer más cosas, no para dejar de hacerlas), pero prever el caos y los mercados financieros es imposible…¡qué idiotez!. Ahora, en otro ciclo de mi vida, adivino que hay que soltar lastre y abrazar el cambio. Los hermanos Expósito ya lo reflejaron en su tango “Chau, no va más”: “Vivir es cambiar, en cualquier foto vieja lo verás…vivir es cambiar…¡dale paso al progreso que es fatal!” y que Roberto el “polaco” Goyeneche interpretó como nadie, es una verdad absoluta. El cambio es natural como la vida misma, abrazar el cambio y aprender a amarlo es empezar a ser más feliz, puesto que la vida estable en todo su ciclo es improbable y -además- muy aburrida, origen de todos los males. Cambiar, cambiar de vida, cambiar de ciudad, cambiar de especialidad, proporciona nuevas etapas y nuevos conocimientos que provocan la motivación y algún miedo (qué sería del ser humano sin el miedo, si somos un grifo hormonal en función de aquel).Los tiempos que se avecinan son de cambio, no fáciles, pero realmente apasionantes. Empresas, profesionales, personas en definitiva, vamos a ver como todos los esquemas con los que hemos vivido y decidido se modifican. No hay tiempo para el desánimo sino para los pensamientos positivos. Este cambio me va a pillar con una buena mochila de experiencias y todavía con mucha fuerza. Como vivo en una sociedad, quisiera que todos estuvieramos en las mismas: el cambio es bueno. Que interesante, cuando pensaba que me iba a aburrir y ver más de lo mismo, vienen cambios, más neuronas, menos Alzheimer.Todavía se puedes observar y leer resitencias al cambio, reafirmaciones de lo que ya no es, amarres a lo conseguido, negación de lo evidente. Lo inteligente es prepararse, mejorar en las debilidades (por eso escribo), trabajar con los que serán adultos cuando nosotros dejemos de serlo. Conozco casos concretos de profesionales, que son plenamente conscientes de estos ciclos cuando se habla de productos (de forma maestra, en el caso que estoy pensando), pero no cuando se habla de personas, curioso ¿no?.Cada vez que leo la letra de un tango, me doy más cuenta de la grandeza de esos letristas, que lección de la vida, cuánta experiencia en unos cuantos párrafos. ¡Qué cosas tiene la vida!, nací con un cambio y voy a devolver la mochila en otro mundo diferente al que me encontré. Virgilio y Homero Expósito, ¡ché pibes, cómo lo sabíais!.

Sugiero ver en Wikipedia la azarosa vida de los hermanos Expósito, el cambio fue lo único constante en sus vidas.

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