La empresa es una red social (1ª parte)

por -roliver TDC

Las empresas, como sistema social que son, llevan solapadas internamente dos realidades, una es la formal, que es la estructura organizativa –normalmente jerárquica- que las empresas determinan para su operativa. La otra es la informal, aquellas agrupaciones que lo seres humanos hacemos por afinidad respecto a los compañeros, directivos, etc. y que es la natural, la que crea lealtades mediante las afinidades y el liderazgo natural, huelga decir que ésta última es infinitamente más operativa que la primera. Si tuviésemos que elegir a los miembros de una empresa para un proyecto vital, seleccionaríamos a uno de los grupos unidos de forma natural, más algún profesional externo que completase al grupo natural, sin perder el elemento común de unión y el perfil personal. Los grupos informales se forman y son dirigidos por cooptación y, se afinan, depuran y mejoran de forma natural y por ellos mismos (¿será esto mismo lo que ha hecho Vicente Del Bosque con la Selección española?). Cuando se crea un grupo de trabajo a partir de la estructura formal/jerárquica, las aversiones, los líderes nombrados a dedo, la estructura de botella de las empresas mata la iniciativa y no permite aprovecharse de un mundo de capacidades externas que elevaría a la empresa a otro nivel. En la actualidad, hay un incontable número de excelentes profesionales que circulan por los mercados (huyen de las estructuras formales, esa es la marca por la que se les puede reconocer) en busca de grupos humanos con los que trabajar por afinidad personal/profesional y que si los integran para ciertos proyectos, su empresa parecerá tener un antes y un después de su relación (si les intenta fichar, se excusarán con cortesía). El número de estos profesionales se va a multiplicar por tres en poco tiempo y por diversas razones (unas voluntarias y otras involuntarias), pero su incorporación temporal a las empresas va a ser una de las innovaciones laborales del presente y de los próximos años. Con absoluta urgencia, el mercado y sus empresas necesitamos de herramientas software que permitan este trabajo colaborativo entre profesionales internos y externos, acostumbrados a co-crear y a compartir información, conectados de forma constante, que se ayudan, se suplen voluntariamente y complementan conocimientos sin preocupación y con un objetivo claro que buscan de forma motivada, diciendo adiós al conductismo mecanicista.

Empresas más abiertas, más flexibles, con la incorporación temporal y/o continuada de profesionales autónomos y de especialistas en ciertas áreas de interés para la empresa, de forma no localizada físicamente, con una gran movilidad, dependiendo de los objetivos y proyectos que la empresa tenga que acometer. Esa es la empresa que viene, basada en su naturaleza básica, la red de relaciones y las conversaciones.                     La empresa es una red social (y 2ª parte).

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