¿Quién quiere ser vendedor?

por -roliver TDC

¡Qué profesión más difícil y tan poco reconocida!, sólo la parte económica compensaba los sinsabores de este trabajo, pero -poco a poco- está compensación se ha visto también eliminada respecto a otros puestos. Los caminos por los que un profesional llega a las ventas son diversos, frecuentemente, de forma involuntaria. Un problema grave de la venta es la falta de unos estudios ad hoc para su desarrollo profesional, la llegada a esta profesión con baja o nula formación, la perjudica gravemente y provoca que ningún estudiante de la universidad quiera dedicarse a la profesión de vendedor.

Los nombres que se utilizan son importantes, más que por su significado, por la conceptualización adherida que la sociedad les asigna, por ejemplo, un representante de una empresa es un apoderado de la misma, un profesional que habla y actúa en representación de la empresa, sin embargo, se le asimila a viajante, otro concepto comercial de cuando los vendedores tenían una larga ruta que recorrer conociendo todas las fondas y cantinas del territorio nacional y con frecuencia, una función logística. Por otra parte, los eufemismos técnico comercial, consultor comercial, ingeniero de ventas, en algunas TIC, etc., tampoco -desde mi punto de vista- ayudan, puesto que la acción de vender la ejerce un vendedor, un salesman en la terminología anglosajona.

Cuando alguien no consigue empleo, tiene la tendencia de acudir a las ventas para encontrarlo, es como el último recurso, como admitir el fracaso. Esta conducta es una de los causantes del mal. Por otra parte, cuando las compañías atraviesan épocas de remuneración alta o muy alta para los vendedores, los buenos profesionales, bien formados, incluso los de las promociones universitarias, llegan a la profesión con la misma velocidad que la abandonan cuando los salarios bajan y es que los distintos conocimientos que hay que manejar, las habilidades personales que se necesitan, los sinsabores psicológicos de la prospección, la capacidad de emprendimiento (cada año empiezas de cero), etc., hacen que se dirijan hacia otras funciones más cómodas, aunque sean más aburridas y menos enriquecedoras personal y profesionalmente.

Cuando alguna escuela de negocios o facultad universitaria, se atreva a crear una escuela de ventas, se forrará. Cada vez se van a requerir profesionales de ventas mejor preparados y el número de vendedores no cualificados disminuirá, drásticamente.

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