El efecto líder en nuestros días

por -roliver TDC

Nunca he trabajado más duro y más a gusto que cuando lo hice al lado de un líder. Su confianza me aumentaba el compromiso, quería no defraudar, su presencia y seguridad se transmitía a todo el equipo. ¡Qué tiempos!, todos los que estábamos en esos grupos guardamos el mismo estigma y los demás lo pueden reconocer, son las formas de trabajar.

Hablamos de liderazgo, de creación de líderes, de la necesidad de que ir fabricando a esas personas-guía, pero los verdaderos líderes no se pueden planificar, emergen cuando llega el momento, la causa es -a pesar de lo que se diga o se deje intuir- el carácter y personalidad del líder, ahí radica el tirón. Se podrán copiar sus formas, se intentará componer replicantes que, acabarán llevándose los bonus y stock options, porque no tienen otro interés, no son líderes, no quieren llevar a la gente a la otra orilla. No hay universidades de líderes, sólo hay universidades de coste elevado de las que sus egresados parten de una inmejorable posición en su inicio empresarial, pudiendo parecer que han moldeado su carácter, pero no hay créditos para el verdadero liderazgo sólo el ADN y un entorno adecuado, crean líderes. Por otra parte, los sistemas de selección actuales tampoco están orientados a la detección del liderazgo. A muchos de ellos se les pasan desapercibidos. La compañía que fabrica la fibra Goretex, tiene oficinas y fábricas con un número máximo de empleados por unidad de 150, número de personas en el que se producen relaciones sociales adecuadas y no hace falta jerarquías firmes para gobernarlas, de hecho no tienen jefes nombrados. A su presidente A. Gore le preguntaron en una ocasión que quién mandaba en sus fábricas y oficinas, a lo que respondió: muy fácil, usted convoca una reunión para el lunes por la mañana, y si acuden, es que usted es jefe. Es absolutamente cierto, el verdadero liderazgo se proclama por cooptación.

Hace bastante años, llegó al Valencia C.F. el famoso jugador alemán y campeón del mundo R. Bonhof, eran sus últimos años como profesional en activo, pero esa clase de personas nunca fichan por un club para irse de vacaciones, desde el borde del área mandaba e imponía un empuje que había que estar muerto para no seguir. Un líder mueve un equipo, su figura, su ímpetu con la salida de balón, la ordenación de las líneas sin dominar -siquiera- el idioma, marcaba el ritmo y el carácter del equipo.

Si en nuestras empresas grandes, medianas y pequeñas, ponemos un líder la organización parecerá otra, todos se aglutinarán a su alrededor, contagiados de su espíritu. No es ninguna novedad, es así desde el principio de los tiempos y nunca hemos necesitado más el liderazgo que ahora y nunca ha sido más difícil encontrar un líder. Ponga un Bonhof en su empresa, parecerá otro equipo, digo, empresa…

 

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2 comentarios to “El efecto líder en nuestros días”

  1. exelente articulo,se comprende muy bien 😉

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