Hay directivos para viajes tranquilos y otros para el cambio. Unos paran en cada estación y los otros llegan al destino dos horas antes

por -roliver TDC

Cada persona es diferente y siente atracción por momentos diversos de la vida de una empresa. Hay quien le atrae el arranque de una organización y cuando ya consigue una velocidad de crucero, ya no se siente motivado en el desarrollo de la empresa. Justo para ese momento, hay otros directivos, los cuales asientan los logros, estabilizan la velocidad, preparan la estructura para mayores saltos, aunque con ellos no se van a dar. Es el momento de otro directivo de paso largo que nos lleve a otra nueva situación. Son los cambios los que eligen a sus acompañantes, si son cambios incrementales o si nos referimos a cambios drásticos, marcarán al directivo que necesitamos. Existen directivos de viaje, que pueden estar en la empresa durante mucho tiempo, son casi parte de su estructura, que aportarán método, estabilidad, sistemas, y otros que podríamos llamar Managers para viajes cortos pero intensos -que serán siempre temporales- que nos mueven a otro momento, a otra estación inesperada. Son profesionales que todos echan de menos cuando se van, pero que si se hubiesen quedado todos odiarían. Necesitan retos, compromiso y su condición de líderes les hace conseguir numerosos adeptos, pero si llegan a aburrirse, pueden convertirse en desestabilizadores de la organización. Estos últimos nunca son despedidos, se van ellos normalmente, los directivos de viaje sí son despedidos, puesto que, cuando es el mercado el que da un salto generalizado, a veces no son capaces de conseguir ese cambio radical para el seguimiento del mercado.

Un ejemplo típico -aunque no paradigmático- es Apple. Un visionario (recuerden que Jobs fue despedido) sin un asentador de los avances, es un potro desbocado. Ese asentador -sin el innovador- hace a la empresa vulgar. El mérito, pues, estará en esa combinación de avances drásticos interfaseados con otros momentos de cambios incrementales que mantendrá un cambio constante, con tipos y estilos de dirección diferentes.

La historia de las naciones también está llena de ejemplos, de personajes que emergieron en un momento para salvar a la nación y que después, cedieron el mando a un estabilizador. Cuando se han querido perpetuarse no ha sido lo mismo. Cuando las circunstancias vuelven a necesitar avances importantes, nadie como ellos consiguen aglutinar los esfuerzos y el logro de los objetivos.

Recuerdo que el Valencia C.F. había conseguido dos títulos (Liga española y Recopa de Europa) con el gran Alfredo Di Stéfano como entrenador y en dos etapas diferentes. Tras el logro del título de la segunda ocasión, se le volvió a despedir (no se le prorrogó su contrato, para ser exactos). Él, con su conocido humor socarrón y porteño, contestó a la pregunta de los periodistas sobre si estaba enfadado con el club: “No, ¿por qué?, estoy muy agradecido al Valencia. Cuando quieran más títulos que me vuelvan a llamar”. Una saeta siempre marca una dirección…

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3 Responses to “Hay directivos para viajes tranquilos y otros para el cambio. Unos paran en cada estación y los otros llegan al destino dos horas antes”

  1. Hola,
    Curioseando he ido a dar con tu artículo, que me ha gustado mucho. Siempre he considerado que efectivamente la empresa funcionaba de un modo similar al que tu has comentado. Nunca he entendido porqué las personas luchaban tanto por un contrato indefinido (excepto por la indemnización en caso de que…) y me resulta sorprendente que las personas puedan permanecer 10, 20 o 30 años en un mismo puesto de trabajo.
    Me gusta ver como otros pensáis sobre los mismos temas que yo y resolvéis las ecuaciones.
    ¡Hasta luego!
    Susana

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    • Susana, cada persona se cría en una época, durante mucho tiempo se creía que un empleo era para siempre. En el mismo Japón se fomentaba esa creencia, pagando la universidad a los hijos de sus empleados y incorporándose algunos de ellos a la empresa, “heredando el puesto” se podría decir. La querencia de mucha gente a ser funcionario del estado tiene la misma causa. Nunca buscaron divertirse en el trabajo, ni siquiera realizarse en el trabajo, era simplemente, el medio de vida. Eso -como dices- ha cambiado (está cambiando, diría yo), pero el futuro será así, las relaciones laborales no serán tan estables como las que hemos conocido, tendrá alguna incomodidad, pero será más divertido.
      En el mundo de la alta dirección pasa lo mismo, según el caracter de los directivos, algunos prefieren crear y otros mantener o aumentar ligeramente. Son dos perfiles diferentes y cada época de la empresa exigirá uno de esos tipos. Es otra mentalidad. Cuentan que una empresa despidió a un directivo que había conseguido grandes éxitos y el afectado preguntó por qué se producía su cese si había demostrado ser un buen directivo, a lo que les respondieron: es cierto, pero creemos que los hay todavía mejores. En el fondo, es simplemente innovación.
      Gracias por tu comentario y saludos,
      Rafael

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