Corbata e innovación son un gran oxímoron

por -roliver TDC

A los catorce años fui a un instituto de enseñanza media en el que llevaban uniforme. Chaqueta azul marino y corbata a rayas azules y grana (sí, las del Barça), así que no soy nada sospechoso de aversión a la corbata, la llevo incorporada a mi vestuario desde entonces y me he gastado una cierta cantidad de dinero en ellas. Hace unos cuantos años, en esta última etapa profesional, decidí quitármela, incluso cuando llevo una americana puesta. No podría decir exactamente porqué me la quité, creo que era forma de decir: “no quiero que me midas por los formalismos sino por lo que te puedo ayudar”.

En noviembre escribí un post sobre el Día del Emprendedor 2011, en el que -entre otras cosas- comentaba mi observación respecto a las sesiones de consultoría que se realizaron, en las que los consultores llevaban corbata (con algunas excepciones, entre las que me encontraba) y los emprendedores vestidos informalmente. Entre sesión y sesión observaba esa asincronía y me percataba de la visión de cada parte. Lógicamente no es una crítica a ninguna de las partes, cada una de ellas es hija de su tiempo. Así que o unos se las quitan o los otros se la ponen (mejor cambian los primeros), en lenguaje figurado claro, a quitársela mentalmente, me refiero.

En esa primera impresión positiva que todos buscamos, confundimos los términos puesto que -siendo la apariencia importante- no es la corbata quien nos va a aportar esa condición. La primera impresión de un Cliente debe ser: “este profesional me puede llevar hacia donde tengo que estar”. Es cierto que hay otros elementos que importan igualmente y que tenemos confundidos, por ejemplo el nivel del automóvil que conduces, en lugar de otros méritos.

Tuve un profesor, especialista en costes, que llegaba a la empresas hecho un pincel y con un mono de trabajo en la mano. Sus Clientes se quedaban extrañados de la contradicción, pero ya adivinaban que los costes de fábrica iban a ser analizados desde la planta y no sólo desde los libros contables.

Sin querer ser extremista, la vestimenta marca la aproximación profesional, la corbata no tiene la culpa, pero los signos de los tiempos marcan su decadencia, claro, si es una forma de manifestar una actitud.

Ir con corbata para innovar es una contradicción, conviene ir más rompedor con el pasado, menos lineal, más desalineado con lo establecido. Las corbatas que cumplen ese perfil innovador -desde luego- no son de recibo…

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2 comentarios to “Corbata e innovación son un gran oxímoron”

  1. Detecto una cierta contradicción, valga la redundancia, en la frase resumen. Si ir con corbata para innovar es una contradicción, esto significa que el hecho de llevar o no corbata resulta importante. Y si hay un valor diferencial y propio en la corbata, el hecho de llevarla o no dejaría de ser indiferente. Como yo creo qu esí es indiferente, pues “a contrario” sí que sería coherente ir con corbata a innovar. Y también todo lo contrario. La corbata a fin de cuentas es la anécdota más pequeña. No hablamos de llevar los zapatos limpios, la ropa con estilo (no digo de marca, sino con estilo) y llevar o no tatuajes o piercings, adminículos que también están de moda. El vestir es también una forma de comunicación y como todo lenguaje y símbolo debería adaptarse a ese proceso.

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    • Antonio, que fácil sería si se arreglase la falta de innovación con llevar o no corbata. Desde luego sólo es una escusa para comentar que, para innovar la actitud debe ser renovadora, sin prejuicios, dispuestos a empezar de cero si hace falta para llegar a un nuevo planteamiento. La cuestión viene del Día del emprendedor, donde estábamos multitud de consultores y emprendedores (algunos innovadores y otros muchos no) y la diferencia entre unos y otros era la corbata. Era una forma de establecer un gap gratuito que unos y otros deberíamos cerrar. Yo creo que dar pasos hacia una vestimenta adecuada al trabajo a realizar ayuda (como tú dices, comunica mejor a un innovador, consigue rapport más rápidamente). Veamos unos ejemplos: Juan Tamariz con corbata indicaría que no hay magia; Indiana Jones con los zapatos limpios que no hay aventura; un consultor con corbata que…
      Saludos y gracias por tus comentarios que me obligan a pensar,
      Rafael

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