El síndrome “arreglo de armario” y el logro de objetivos comerciales

por -roliver TDC

Se han enfrentado alguna vez sacar todo lo que contenía un gran armario buscando algo importante o simplemente para reorganizarlo adecuadamente y así poder guardar más cosas. Seguro que sí. ¿Qué pensaron antes de arrancarse a hacerlo? Tal vez les planteaba un reto en el que podían fluir toda una mañana o que lo tenían que reorganizar imperiosamente para ganar espacio y así lo hicieron o, sencillamente les pudo la procrastinación y pensaron que más adelante encontrarían un mejor momento. Lo mismo ocurre en las empresas ante el reto del logro de objetivos, me doy perfectamente cuenta que hace falta mucha fuerza y voluntad para enfrentarse a los objetivos. Ya es meritorio tenerlos bien determinados y estructurados, pero se sabe que conseguirlos va a ser un pelear diario: realizar seguimiento a los profesionales, enfadarse con ellos a veces, intentar facilitar siempre que encuentren su propia motivación, reconducir la acción errónea o mal ejecutada. Se sabe que cualquier receso en el camino del seguimiento va a suponer un retroceso en la ruta a la meta, después habrá que dar un paso atrás para acelerar buscando ponerse al día de nuevo.

Cierto, hace falta mucha fuerza, son como catorce ocho miles con un frío brutal y tú estás en el campo base del primero. ¡Qué voluntad! Tal vez piense que sería suficiente con una reunión mensual y encargarle al director comercial que realice un seguimiento semanal, si no diario. Seguro que aparecen dudas. Desde luego es una tarea ingente digna de héroes, no me extraña que lleguen pensamientos como:  “ y si dejamos pasar tres meses  a ver cómo comienza el año, que con lo difícil que está el mercado igual es mucho presionar. Aunque –claro- en Abril ya será tarde para reaccionar…no sé”.

No es un relato de ficción, es un buen ejemplo de lo acontece en las organizaciones y lo entiendo perfectamente, es una tarea agotadora, no admite falta de ánimo, hasta el sargento de hierro podría cansarse. ¿De dónde podemos obtener esa fuerza que hace falta? De los sistemas de logro de objetivos, existen metodologías muy trabajadas para la planificación de la estrategia y ejecución de las acciones con apenas desgaste personal. Los sistemas son los que nos permiten plantear unas reglas del juego en las que todos tienen que basarse y el mismo método lleva imbricado su mejora mensual, con un sistema de revisión que todos tienen claro, no dejando espacio para fricciones. Me gustaría poder decir que -incluso- sin fricciones, pero sería falso. Siempre hay algún profesional que por las circunstancias que sean –profesionales o personales- plantea alguna dificultad, pero el sistema está preparado para resolverlo y ayuda a que la misma persona encuentre nuevamente el camino.  A todos nos motiva participar en un proyecto común del equipo, que no sólo debe parecerlo sino serlo.

Con una metodología de logro de objetivos es relativamente fácil llegar cerca de los objetivos (si éstos son determinados de una forma lógica, sobre todo en estos momentos). Con empeño, fuerza y el compromiso de todos se consiguen y rebasan los objetivos marcados, produciéndose un estado de ánimo que empuja con más fuerza. En los casos con dificultad añadida, la experiencia de gestión de las personas involucradas ayuda a volver al camino, puesto que las reglas de juego son muy claras.

Con sistema o sin sistema, siempre hará falta la fuerza y visión del líder que piense con decisión: “este armario lo reorganizo yo…”

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