Hay comentarios que superan al post. Reflexiones sobre la vida laboral

por -roliver TDC

A mi post del pasado miércoles 9 de mayo, Isabel Sanchis hizo un comentario de tal nivel que sería egoísta que sólo quedase para los que hemos leído los comentarios del post. Así que -con su permiso- lo publico como post. Gracias Bel.

Post original ¿Por qué los que tienen más experiencia profesional no se convierten en emprendedores?

Contenido integro del comentario de Isabel:

“Mi muy querido Rafael, una de mis hijas, cuando era más pequeña, decía que de mayor quería ser, los lunes, miércoles y viernes, cantante y escultora. Los martes y los jueves guarderesa, neologismo que inventó para expresar que quería trabajar con niños pequeños en una guardería. Es decir, no es que quisiera tener tantos trabajos porque sí, lo que deseaba era trabajar en todo aquello que entonces le gustaba. Actualmente se decanta por ser periodista, o sea que sigue queriendo trabajar en algo que le gusta y para lo que cree estar preparada. Quizás esa, sería una solución que debería estar implantándose en la sociedad actual en la que uno de los factores excluyentes más importantes para trabajar, es el edismo. Entendiendo por edismo, la fatal ocurrencia de los humanos de cumplir años, cada doce meses. El paro juvenil es otro problema, pero hoy voy a hablar del paro de los mayores de 45 años.

Llega un momento en la vida en el que tú, inocente alma cándida, creías haber llegado a una época de plenitud en el ámbito laboral, pues pensabas que habías ido acumulando conocimientos, habilidades y una actitud reconciliadora contigo, con los demás y con la vida. Pues va y no, ahora resulta que lo de “la experiencia es un grado” es una pamplina y que después de haber trabajado como un enano durante media vida, no te sirve de nada, sí por una de esas (hoy es mucho más probable que hace tan sólo un par de años) te quedas sin trabajo. Las empresas van y piden: “se busca joven titulado, con nivel alto de inglés, informática y experiencia”, y digo yo, que a los 20 años se tiene menos experiencia que a los 50 (esto, hablando en términos generales, pues hay de todo en la viña del Señor) y que si has conseguido ser bueno en tu trabajo eso tendría que traslucirse en que cualquier empresa debería estar satisfecha de poder contar con alguien con un bagaje de experiencia que le permitiera optimizar sus actuaciones, y evitar errores ya conocidos en situaciones similares. Lo curioso es que el mayor problema de la economía española es la baja productividad. Pues la productividad del trabajo depende de varios factores entre los que se destacan, el nivel de progreso de la ciencia y de sus aplicaciones, la organización social del proceso de producción, el volumen y eficacia de los medios de producción, y algo muy importante, el grado medio de destreza del trabajador.

Pues bien, las personas mayores se ven excluidas del circuito laboral, porque son consideradas poco reciclables ( ¡¡¡Me ha entrado de repente complejo de envase de zumo de naranja!!!), y con poquísimas perspectivas laborables de futuro (pues a ver si lo entiende el director de mi banco, cuando llegue el mes que no pueda pagarle la hipoteca, pues se me acabe el paro). Y, para más fastidio, es en lo único que da igual ser hombre que mujer, el paro no discrimina por sexo a partir de los 45 años.

Una persona que cumpla 45 años, digamos que en teoría, le quedan por lo menos 20 años más de vida laboral (si trabaja en un banco seguramente menos, porque lo normal es que te prejubilen bastante antes y hasta en algunas multinacionales se ha vuelto algo habitual). Y yo digo ¿Dónde? ¿En qué? El Gobierno tanto el central como el autonómico elaboran y ponen en marcha planes de ayudas para favorecer la reinserción laboral de los mayores de 45 años, pero si las empresas no cambian su política de contratación, no sirve absolutamente de nada.

Quizás si nos dedicáramos a más de una profesión, no tendríamos ese problema. Claro que explícale tú a un jefe que solo quieres trabajar tres días a la semana, que el resto estás ocupado con otras cosas. Los jefes no suelen entender estas cosas. O quizás seamos nosotros que nos complicamos mucho la vida. Te pasas un montón de tiempo estudiando, para seguir haciéndolo, pues si algo aún es cierto, es aquello que decía Sócrates “solo sé que no sé nada”. Llenamos nuestra agenda de citas, hacemos horas por un tubo descuidando otras parcelas de la vida como la familiar y para qué, para que una reducción de costes venga y acabe con todos esos años de dedicación al trabajo.”

Con los avances de la ciencia médica, la esperanza de vida es cada vez mayor. Por tanto, se hace necesario tener una visión de las cosas a más largo plazo. Creo que ahora más que nunca, deberíamos hacer un plan de previsión de contingencia de paro, igual que contratas un plan de jubilación o de pensión, para tener estudiadas y planificadas todas las estrategias posibles, si por una de esas nos ataca el fantasma del paro y no encontramos un trabajo por cuenta ajena.

Lo fundamental, en mi humilde consideración, es hacer crecer en nosotros la confianza en nuestras propias posibilidades, tener y cuidar un buen círculo de contactos, desarrollar conocimientos y habilidades necesarios para poder funcionar de forma autónoma y disfrutar de la idea de ser nuestro propio jefe. En estos casos, ser realista y sensato y tener motivación, ilusión en un proyecto, ganas y contar con el apoyo social, es lo que más importa, más que los medios. Como decía una de las cancioncillas del verano hay que aplicarse su copla, “no me llames iluso, por tener una ilusión…” o la del grupo Ketama “no estamos locos, que sabemos lo que queremos…”

Si la mayor parte de tu vida has ejercido en un campo, no quiere decir que no puedas desarrollar otras facetas laborales en tu vida, o incluso hacer de tus aficiones, un modus vivendi. Si otros lo han hecho, ¡tú también puedes! Lo que hay que ser es consciente de que a lo mejor hay, por lo menos durante un tiempo, que acomodar tu estilo de vida a las nuevas condiciones (sobre todo económicas) y tener a los tuyos de tu parte, que depende en parte de ti, de cómo les vendas la historia y de la fuerza que les demuestres.

El paro, solo tiene una buena cosa, tienes todo el tiempo del mundo para pensar, mirar, averiguar, contactar….¡APROVECHALO! La suerte ayuda a los audaces. O como decía Mary Quant, la famosa diseñadora británica: Tener dinero es como ser rubia; es más divertido, pero no de vital importancia.

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