¡Agua, sol y guerra en Sebastopol! Toma de decisiones y dinámica entre las variables

por -roliver TDC

Ya lo decían los cerealistas españoles del siglo XIX. Pedían agua y sol, como base de su buena cosecha, pero también pedían una guerra en Crimea para que su competidor ucraniano estuviese ocupado en otras cosas y no en el cultivo de cereales o no pudiera sacarlo por su puerto principal. Así son las cosas, complejas. Todo está interrelacionado, es imposible tomar decisiones teniendo en cuenta exclusivamente los efectos de primer orden. Es un juego interrelacionado, todas las variables se recolocan y a modo de un pinball, entramos en una cascada de efectos -a veces- impredecibles aparentemente.

Si alguien quiere más pruebas no hay que mirar más que a la situación actual: “El contagio funciona así: los bancos, podridos de créditos inmobiliarios tóxicos, necesitan del auxilio público; el Estado los rescata; se endeuda para ello; las dificultades se agravan; el ya alto precio del dinero sube todavía más; la desconfianza se agudiza; los mercados se cierran; la hucha pública para pagar las letras que vencen se va agotando y al final es el propio país el que acabar por lanzar el SOS” El País 24-6-2012.

Como les pasaba a los cerealistas del XIX y a los responsables económicos europeos en la actualidad, a las empresas también les pasa, pero tenemos que decir que no se atiende lo suficiente. Tal vez no se entienda bien los efectos que puedan tener las decisiones. En ocasiones para evitar una mala situación se toman decisiones que la empeoran por no atender a sus posibles consecuencias de segundo o tercer orden. A algunos comerciales que no están vendiendo se les somete a una mayor presión. Si la causa de los bajos resultados fuese la resistencia a abandonar el área de comodidad, sería efectivo hasta un punto, pero si la razón de las ventas bajas son otras, la presión ejercerá un efecto negativo: verán operaciones donde no las hay, presionarán para bajar los precios, los Clientes les detectaran el nerviosismo y no les comprarán, entre otras consecuencias perniciosas.

Hemos insistido en varias ocasiones en el uso de sistemas de Business Intelligence  y sistemas de inteligencia competitiva, que nos aportan visiones de cambios en las variables por las interrelaciones entre ellas. Con esta aportación, las decisiones son totalmente otras, puesto que las tomamos teniendo en cuenta sus efectos secundarios -tanto positivos como negativos- sobre la variable que queremos cambiar su comportamiento.

La dinámica de sistemas no es una disciplina muy difundida entre nuestros directivos. Para comenzar a conocer el entorno sería bueno empezar por la lectura de La Quinta Disciplina. Es una interesante introducción que no permite ser un experto, pero ayudará a entender a los expertos que les comenten sus beneficios y la necesidad de su uso en la empresa.

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