¿Por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar los cambios de paradigma?

por -roliver TDC

La culpa es de nuestro cerebro. ¡El muy comodón quiere vivir en la rutina!, no quiere sorpresas que lo hagan ponerse en marcha y calentarse. Bien sabe que no soportaría un estado en permanente estado DEFCON2, así que busca funcionar con el piloto automático durante el máximo tiempo posible. Este formato le asegura mantenerse más tiempo con un rendimiento aceptable.

El área de confort es su huerto. Cualquier cosa que quiera romper la paz de la rutina la niega como acción por defecto. Cuando se produce un cambio en el pensamiento o en un mercado, lo normal es que no se acepte. Si hace falta hasta nos reiremos de los visionarios que primero se atrevan a nombrar lo que ha cambiado. Es la moraleja básica de infinidad de libros de management (“¿Quién se ha llevado mi…?”, por ejemplo).

En este momento son varios los paradigmas que se están resquebrajando y nuevas reglas están escribiendo nuevos paradigmas. Nuevos formatos que cambian el juego de arriba a abajo. No esperen que los más afectados sean los primeros en darse cuenta de los cambios, al contrario, serán los que negarán los cambios. Es muy propio de los seres humanos, sentimos aversión a reconocer las pérdidas.

Los cambios radicales que se están produciendo en la actualidad caminan hacia un aligeramiento de las empresas. Que no requieran inmovilizaciones de capital, que hayan muchos intentos empresariales para que un proceso de selección natural deje a los mejores, que no sean de mano de obra intensiva, que lo que pueda automatizarse no se hará a mano, que todo sea ágil y en función de los resultados, capaces de cambiar de hoy para mañana. Los sistemas de información actuales aportan el pegamento que necesitan para funcionar, no se miran el ombligo y tienen el radar conectado para detectar nuevos olas a las que subirse de inmediato.

No importa las veces que lo comentemos. Siempre será como hemos comentado al comienzo. Unos pocos lo verán, una mayoría dará el paso cuando esté clarísimo y otros lo negarán incluso meses más tarde de la fecha de su despido. Puede ser útil decirle a su cerebro -cuando les mienta para mantenerse en la rutina- ¿No sería mejor seguir en el tema como hasta ahora, pero observando y contemplando -al menos- otras posibilidades? Sería un buen comienso para el cambio.

 

2 comentarios to “¿Por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar los cambios de paradigma?”

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