Los cambios de paradigma en el trabajo

por -roliver TDC

Dirección Comercial BlogLas personas no aceptamos bien los cambios. Tenemos una serie de creencias que conforman un paradigma y sólo cuando se acumulan los suficientes hechos -que tensionan el modelo mental-  nos hace que abracemos una nueva posición. Sentimos aversión al cambio por comodidad, nuestro cerebro requiere cierta estabilidad en su circunstancia diaria. Es fruto de la evolución puesto que la vida no debía ser muy monótona en la cueva o tal vez es por eso. Todo el mundo quiere hacer lo mismo el mayor tiempo posible, al menos, hasta que deja de funcionar y nos convencemos de que hay que cambiar. Hay que decir que siempre hay personas que vislumbran los cambios con antelación, son los visionarios. También hay otro tipo de personas, las que  leen por encima de la media y se informan, son los enterados que también hablan del cambio con antelación pero por referencias de otros que cuajan con su propia experiencia y percepciones.

En la forma de trabajar está pasando lo mismo, el paradigma el que hemos crecido está desmoronándose y yo diría que para bien, aunque suframos los años en los que se produzcan los cambios más drásticos.

El empleo por parte de terceros tiende a su fin y si lo estructuramos bien puede ser una opción interesante. Desde luego, si ponemos -laboralmente hablando- todos los huevos en una misma cesta, no podremos negociar con igualdad nunca. El formato de un salario a cambio de ocho horas de trabajo no tiene sentido en estos momentos. La tendencia es otra y lo explicaré con un ejemplo. Los propietarios de campos de olivos o naranjos bien lo saben. Hace bastantes años que no les sale a cuenta recoger olivas y naranjas a muchos de ellos. Les sale enormemente caro para lo que sacan de la cosecha. Sin embargo, si llegasen a acuerdos con los trabajadores que recogerían los frutos y podrían compartir las ganancias y salir -ambas partes- ganando. Si no se llega a un acuerdo, los árboles se quedan perjudicados por el soporte de los frutos maduros, el mercado no está bien cubierto de materia y ambas partes han dejado de obtener una riqueza que necesitan. Las relaciones laborables requieren de una cierta igualdad en la negociación. Ciertamente hay trabajo para todos el mundo, pero a un precio concreto, en este momento más bajo porque hay cosas que no suben de precio (en sus mercados primarios) al nivel del resto de cuestiones. Esta postura lleva a negociar en desventaja por parte de los trabajadores que necesitan perentoriamente una forma de ingreso, desde luego de forma superior a los potenciales contratantes.

Es evidente que se podrían dar situaciones de aprovechamiento laboral, pero en muchos casos y situaciones se crearía trabajo para aquellos que no pueden vivir con 400€ o para los que no ingresan, al menos. Esto es una solución momentánea que hay que sustituir por soluciones más estructurales.

Los demandantes de trabajo no están en el mismo plano de negociación. Los que trabajamos habitualmente con esta herramienta sabemos que si no existe una cierta homogeneidad entre las partes, no estamos hablando de negociación. Si trabajamos para varias entidades, siempre podemos negociar mejor, todos los ingresos no dependen de un solo origen y podemos esperar a otra oferta mejor y por lo tanto negociamos mejor. La jornada de ocho horas y para un solo contratante se está acabando en una buena parte de los sectores, sólo los industriales mantendrán el hábito, probablemente. En los servicios están claros los nuevos caminos: unas pocas horas de servicios a un conjunto de empleadores/Clientes/colaboradores.

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3 Responses to “Los cambios de paradigma en el trabajo”

  1. Cuando lo que se refleja no es más que una opinión no se puede ser tan categórico. Comenzar con una afirmación como “las personas no aceptamos bien los cambios” sin citar el estudio científico que ha llegado a tal conclusión es, en mi opinión, demasiado atrevimiento. Ni siquiera se ha cubierto las espaldas poniendo “la mayoría de la gente no acepta bien los cambios”. Conozco a más de uno que lejos de no aceptar los cambios los necesitan, no son capaces de vivir ni trabajar en la monotonía.
    Por supuesto, el resto del artículo sigue siendo cuestionable pues, como digo, no es más que una opinión. Efectivamente es muy posible que a los propietarios de los campos de naranjos y olivos no les salga rentable el actual modelo de salario a cambio de 8 horas de trabajo, pero tendrán que aprender a gestionarlo, llegar a acuerdos más beneficiosos para su empresa con sus compradores y estudiar la viabilidad de su negocio. Eso es ser empresario, para eso es el propietario del terreno y lo explota para obtener un beneficio. Por no hablar de las malas prácticas a las que ya nos tienen acostumbrados las grandes compañías…las eléctricas que arrojando beneficios de 1.600 millones de euros anuales llaman a la tarifa que pagan los usuarios “deficitaria” son un buen ejemplo. No parece que con esas cifras de ganancias y resultándoles insuficientes los trabajadores vayan a obtener unos acuerdos justos para ellos.

    Por último, como lector agradecería que, antes de publicar un texto, al menos sea revisado. Da la sensación de haberse preparado mejor y evita cosas como “El formato de un salario a cambio de ocho horas de salario “.

    Un saludo

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    • ¡Vaya Dani! Parece que tienes un mal día y lo he pagado yo. Mira que curiosidad. Me acusas de emitir opiniones como si estuviesen refrendadas científicamente y tú haces precisamente eso, afirmar una creencia sin base alguna sobre la información que doy. Que las personas tenemos aversión al cambio no es una opinión, es una cuestión estudiada, conocida y comprobada desde hace mucho tiempo y no sólo desde el punto de vista de las neurociencias, también está comprobado empíricamente en la vida diaria de las empresas. No tengo informes sino cantidad de libros (leídos) de autores expertos de management y de las neurociencias que explican las causas de este comportamiento humano y de ahí la disciplina que trata la “gestión del cambio”. Esta afirmación (el ser humano tiene aversión al cambio en su inmensa mayoría) es tan conocida y contrastada que no creí necesario aportar más datos (tal vez me equivoqué y debía haberlos aportado, puesto que mis lectores cubren -afortunadamente para mí- un amplio espectro de experiencia profesional y de edades).
      Es cierto, has observado correctamente un error en esa frase, debía decir “el formato de un salario a cambio de ocho horas de trabajo”, estoy seguro que tú habrás comprendido perfectamente el sentido de la frase a pesar de mi error. Te ruego me disculpes. Reviso los textos, pero a veces -aun así- se escapa algún gazapo. Esto pasa hasta en las mejores familias. Por ejemplo en tu última frase dices: “Da la sensación de haberse preparado mejor y evita cosas como” que también contiene errores ortográficos y/o de redacción, pero yo he entendido sin mayores problemas lo que querías decir: que debía revisar más profundamente mis textos. Hay que ser un poco transigente con los pequeños errores.
      Dani, siento las molestias que te haya podido producir y te agradezco el consejo (revisaré lo que publico con más detenimiento).
      Muchas gracias por comentar y espero mantenerte como lector. Alguien que se salga de la línea es siempre conveniente.
      Feliz año 2013 y saludos,
      Rafael

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