La codicia ha corregido a Wilfredo Pareto: sin sociedad no hay mercado

por -roliver TDC

Dirección Comercial BlogPareto fue un tipo curioso desde su propia nacionalidad y origen, un francés con ascendencia italiana.  Aunque nunca expresó su conocida ley como la conocemos, es cierto que de sus estudios y trabajos se concluye que el 20% de las personas poseen el 80% de la riqueza mundial. Esta proporción se puede extrapolar a una buena cantidad de niveles y flujos en la economía y se cumple a rajatabla. No hace falta que sea 80/20 exacto, hay un rango de aceptabilidad para que se cumpla la razón de Pareto.

Durante años, la clase media ejercía de elemento ponderador para el seguimiento de la ratio de Pareto, pero en las últimas décadas (mucho antes en el resto de los países más desarrollados que en España) el porcentaje de personas que aglutinan la riqueza mundial se ha concentrado, de forma que ahora el 1% de la población posee cerca del 50% de la riqueza mundial y el 10% de la población acumula casi el 90% de la riqueza. Las diferentes burbujas y los acontecimientos provocados como consecuencia de las mismas han hecho que la acumulación por la codicia humana haya puesto en peligro la convivencia que el mercado -como regla general- establece como natural.

La única explicación por la que las personas queremos reunir muchísima más riqueza de la que puede gastar nuestra familia en varias generaciones -derrochando a diario- es la codicia. Esa asfixia a la que se está sometiendo a la sociedad actual puede llevarnos a un desastre en el que perdamos todos. Alguien podría preguntarse cómo es posible que personas muy inteligentes no vean que ese exceso puede acabar con todo un sistema que -mal que bien- funciona. Pues ya lo he dicho antes: la codicia humana y el poder que acarrea acumulación de riqueza.

La sociedad y la economía no pueden funcionar bien con esa distribución de la riqueza, eso ya se sabe. No hay que perder de vista que la única posesión de valor para un humano es su vida y su desarrollo como ser inteligente.

No sé a quién le corresponde arreglar esto, pero que no tarde. Cuando vemos en la TV cómo países como Siria o Egipto -que han sido cuna de civilizaciones- ahora están en una situación penosa no le encontramos ningún sentido.

Que nadie se lleve a engaño, esta no es una cuestión de derechas e izquierdas, esa es la niebla que esconde a la verdad: hay un un reducido grupo de personas que acumula riqueza en exceso y en la que no están incluidos el 99,90% de los votantes de los partidos de derechas.

Yo siempre he creído en el mercado y lo sigo haciendo porque es natural y distribuye adecuadamente aunque sea un poco lento en optimizar su función (ahí es donde debe actuar -levemente- el estado, para compensar esa ineficacia del mercado). Una de las pruebas de la bonanza del mercado libre es que los codiciosos no quieren más que manipularlo y ponerle trabas para que juegue a su favor, para luego decir que son defensores de la economía de mercado: ¡Falso! Sólo quieren meterle mano y engañar al resto de ciudadanos.

Ese 10% que detenta ahora el 90% de la riqueza requiere “comprar” a un 10% de la población -con mayor preparación e inteligencia- para mantener sus privilegios, pero todavía hay una mayoría de preparados e inteligentes fuera del círculo de abuso y de ahí saldrá el final de esa época.

4 comentarios to “La codicia ha corregido a Wilfredo Pareto: sin sociedad no hay mercado”

  1. Como siempre, muy buen artículo. Como siempre, publicas sobre los mismos asuntos a los que estoy dando vueltas y al mismo tiempo (tendremos que quedar a tomar un café o algo), y este se ha convertido en clave.
    Tautologías aparte (“La única explicación por la que las personas queremos reunir muchísima más riqueza …. es la codicia”. DRAE: Codicia es el Afán excesivo de riquezas), coincido plenamente en lo que considero la clave de todos los problemas del género humano: “cómo es posible que personas muy inteligentes no vean que ese exceso puede acabar con todo un sistema …: la codicia humana y el poder que acarrea acumulación de riqueza.”
    Pienso que con esa frase estás describiendo una enfermedad: el ansia de poder. El problema es que, al menos que yo sepa, aún no está descrita como tal. ¿Dónde están los psicólogos cuando se les necesita?
    Creo que cualquiera que se haya visto en una posición de dominio sobre otros (desde un padre|madre, pasando por un cabo en la mili, un jefe en una empresa… y así hasta la cúspide de la pirámide) debiera haberse dado cuenta de que el poder es adictivo y que debe ser modulado para que no sea nocivo para el conjunto. Y si no se ha dado cuenta es porque ya sufre la enfermedad, por lo que lo mejor para él y para todos sería que cediera el testigo. Nadie es inmune, es capital comprender esto. Este es para mí el significado último del famoso aforismo “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
    ¿Quién ha de arreglarlo? Vuelvo a preguntarlo: ¿Dónde están los psicólogos cuando se les necesita? No sirve de nada modificar leyes, normas ni reglas. Sean cuales sean, estos enfermos las sortean o las modifican a su conveniencia. Cuanto más inteligente sea el enfermo, más difícil será detectar la patología

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    • Guillermo, muy interesantes tus conclusiones, son como una síntesis del espíritu del post.
      Desde luego, el poder es lo que está detrás. Los humanos creamos sistemas de confianza sin percibir que son interdependientes. El poder basado en cuestiones económicas se basa en la aceptación irremediable de patrones ficticios pactados (la moneda lo es) y que están basados en la falta de percepción de conjunto de la mayoría. Es curioso, porque estamos en la época que más fácil es contactarse entre miembros de una sociedad. Tal vez sea por eso por lo que no hay líderes políticos con tirón, por lo que no hay programas de debate tipo La Clave…
      El problema es que no se entiende que todo tiene un límite y que si se traspasa esa línea se está provocando que alguien en un lugar y con capacidad de liderazgo piense que es el elegido y la arme bien gorda.
      Lo inteligente sería disfrutar del poder y de las propiedades entre una sociedad en la que se puede vivir dignamente aunque sólo puedan ir a Gandía y no a Indonesia, de vacaciones. El equilibrio del sistema es una obligación del poderoso. El poder es una cuestión relativa, sin vasallos no hay “señor” y -además- se suele acabar mal o sin cabeza.

      Respecto a lo del café o lo que sea, cuando quieras.

      Saludos y gracias por tu comentario,
      Rafael

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