2016, el año del cambio: la estrategia de las grandes empresas en la Unión Europea

por -roliver TDC

El fin del trabajoEn 2016 la Comisión Europea espera haber reducido los excesivos déficits de los estados miembros más alejados del estándar marcado y con el resto de los parámetros económicos bajo control (o lo contrario, que el control de la inflación acabará provocando deflación) espera poder lanzar una clara política de crecimiento que pueda liberar a la UE de alguno de sus males en 2020 y siguientes (supongo que poder pagar las pensiones será uno de los objetivos).

No es sólo crecimiento lo que busca la UE. La competencia de una serie de países y zonas geográficas amenazan la posición de privilegio de la Eurozona y pueden relegarla del segundo al cuarto o quinto puesto mundial para el segundo cuarto de este siglo y a eso hay que ponerle remedio.

Recientemente, el presidente del BBVA comentaba que para 2030 aproximadamente se habrá pasado de 20.000 bancos tradicionales en el mundo a una cifra de sólo varias decenas y además con un componente electrónico casi integral. No es de extrañar, se requiere grandes volúmenes de Clientes para ser rentable y competitivo. Ya no se puede operar únicamente en los mercados locales. Siguiendo esta política la Comisión Europea propugnará la unión de grandes empresas y la formación de aglomeraciones empresariales que nos ayude a competir en el mundo con el objetivo -ya comentado- de seguir en el primer mundo y el mantenimiento de lo que hemos llamado economía del bienestar o la aproximación máxima que se pueda.

Esa estrategia tiene un problema: se creará más paro. La búsqueda de la competitividad se centrará en los procesos electrónicos desatendidos y la extinción de muchos puestos de trabajo. Parece una contradicción, a más crecimiento competitivo a menos personas incluimos en el mismo. Al tener todas las grandes empresas impulsadas una presencia global, muchos de los puestos de trabajo que se crean también van fuera de sus lugares de origen.

Las nuevas economía no parece que puedan asumir -desde el punto de vista laboral-  a la población mundial. El progreso económico camina a base de reducir el número de personas a las que emplea, sin embargo cada vez se necesita un mayor consumo para su mantenimiento, un claro oxímoron que no deja entrever solución.

La única alternativa posible es que esas economías que son más productivas mediante la eliminación de uno de sus inputs -los trabajadores- devuelva a la sociedad parte de sus beneficios y que -en colaboración con los estados y bancos centrales- se cree una renta básica universal que permita un nivel de vida mínimo a todos los ciudadanos de una nación y que sume a los ingresos generados por cada persona. No crean que esta propuesta es una utopía que algunas de las grandes naciones ya se están acercando (Alemania, Suiza, entre otras).

Si estamos creando una economía mundial con un bajo número de trabajadores, no hay más remedio que purgar el sistema con de aseguramiento de gasto que mantenga el mecanismo en marcha y a ala sociedad en paz. No son las únicas medidas, nuevos tipos de trabajo, nuevos horarios, nuevas relaciones laborales, etcétera. en cualquier caso, no nos descuidemos que el tiempo pasa muy rápido y las soluciones ya se necesitan.

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