Los modelos basados en el consumo necesitan desastres para volver a empezar

por -roliver TDC

Marketing de GuerrillaNo me negarán que la crisis que estamos pasando es rara. No ha sido ningún meteorito, ni el cólera, ni una guerra como la del 14 de la que ahora cumple cien años de su inicio. Parece una estrategia de cúpulas que intenta conseguir los objetivos de los enfrentamientos bélicos en los que la Humanidad siempre ha estado metida.

El modelo agrícola que derivó del feudalismo era muy duro, apenas daba para el sustento básico. Por eso, cuando surgió el modelo industrial -por duro que fuese- las personas emigraban gustosas a las ciudades hartos del campo y de su exigente climatología. Al modelo industrial le sucedió el postindustrial como parche para seguir con la misma estructura social y asentar los logros conseguidos. No se tardaron muchos años en encontrar el muro de nuevo y darnos cuenta que este modelo tampoco aporta soluciones a los problemas fundamentalmente al del desempleo, que es cuestión básica para alcanzar un estado del bienestar que termina con una cobertura económica hasta el fin de la existencia de trabajador.

Las guerras fueron devolviendo al caduco sistema a la casilla de salida y de este modo se podía volver a empezar con la fase de construcción y desarrollo del modelo como si la historia no hubiese transcurrido. Así hemos estado a lo largo de siglos y modelos económicos. La cuestión es que nuevamente hemos llegado al límite operativo del modelo y lo que pertenecería sería plantear un conflicto bélico generalizado y volver a empezar, ¡vamos, desconejar el mundo! Afortunadamente, algo hemos aprendido. Las guerras acaban perjudicando a casi todos y se debería buscar otra solución para llevar a la mayoría a la ruina de forma que estén dispuestos a hacer lo mismo a lo que se estaba al final de una contienda: a todo.

Esto ya me cuadra más. Los síntomas son claros: miedo y abaratamiento salarial van juntos. Grandioso, hemos inventando la guerra incruenta (o casi) que produce los mismos efectos sin destrucción a base de tener que pagar lo que se debe por lo derrochado durante años.

Los arquitectos sociales que anunciaban el siguiente modelo económico -el del conocimiento- olvidaron que siempre se necesita capital y este sólo sigue la lógica del retorno.

Así estamos, reduciendo mano de obra sin parar, sin financiar adecuadamente los proyectos de los trabajadores del conocimiento y sin crear una renta básica universal que “engrase” la situación para los que se quedan fuera del sistema. Alguien deberá tomar la iniciativa para volver al equilibrio de sistema “personas en el mundo”.

4 comentarios to “Los modelos basados en el consumo necesitan desastres para volver a empezar”

  1. Cuando los sistemas llegan a su límite, comienzan a tensarse pues han superado su capacidad de ser flexibles. Las ideologías que los soportan se vuelven radicales y se lanzan a un desesperado todo o nada; es lo que estamos viviendo. Superado el punto de ruptura, que queda poco para que llegue, el resultado es imprevisible.

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    • Salva, ciertamente el modelo ya hace años que dejo de aportar soluciones, tampoco hay que olvidar que estamos en el momento de la historia con menos propensión a los conflictos bélicos o violentos y en el que más conocimiento distribuido existe. Desde luego hace falta otro modelo que todavía no se vislumbra claramente. Como dices, se sabe que estamos en la frontera por cómo se defienden algunos y cómo intentan aprovecharse otros. ¡Espero ver una salida a mejor pronto!
      Saludos y gracias por tu seguimiento,
      Rafael

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  2. Felicidades por el artículo. Opino que el sistema capitalista, a pesar de que es cierto que es el que ha facilitado el periodo más largo de relativa paz por lo menos en occidente, es erróneo por definición: no se puede crecer at infinitum por la sencilla razón de que los recursos en un planeta como el nuestro son limitados. Un sistema alternativo no sé cómo podría definirse, pero debería incorporar en dicha definición la palabra sostenibilidad. Aunque en un mundo tan globalizado pero a la vez individualista, ¿es lícito pensar que un ente individual renunciará a la posibilidad de ser aún más rico por el bien común?

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    • Es cierto que el modelo actual ha llegado a su límite. Reformando lo que conocemos, el camino es una conciencia del bien común y una Renta Básica Universal. El conjunto puede regular la codicia individual, de hecho ya lo ha regulado, pero no consigue que se ejecute. Tendrán que pasar más cosas: rayos de punta, tornados en el norte de África, cuasidiluvios universales y así no habrá más remedio. Lo que está pasando son los estertores del modelo, yo soy optimista, aunque el camino será duro y largo. El cambio comenzará entre el 2020 y el 2025, siguiendo lo planificado.
      Saludos y gracias por comentar,
      Rafael

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