¡Hágalo por egoísmo! Reconozca a sus colaboradores que han hecho un buen trabajo

por -roliver TDC

decisión y capacidad de influenciaEste es un ejercicio de humildad, es una confesión: me cuesta decir a mis colaboradores que han hecho un buen trabajo, no es que no lo reconozca, es que me cuesta expresar esas palabras mágicas, ese impulso psicológico y motivador que es esa caricia verbal: ¡Buen trabajo!, ¡bien hecho! Lo que te impulsa a la siguiente labor  pletórico de fuerza y voluntad.

Es lo que hace mi profesor de inglés cuando le hablo con ese acento de las colonias que tengo y en lugar de corregirme en todas las palabras lo hace sólo en aquellas inaceptables y al término de la clase aplica esa palanca que representa decirme: ¡Good job! Yo sé que no es buena, pero me hace pensar que voy por buen camino o que tal vez lo esté haciendo bien y yo no me haya dado cuenta, así que acabo intentando una mejor pronunciación.

Me pregunto por qué me cuesta tanto si a mí me gusta que lo utilicen conmigo. Yo reconozco el trabajo bien hecho y así conformo mi opinión sobre las posibilidades de cada profesional, pero no acabo de comprender el gran efecto positivo y los lazos que se crean cuando dos personas se sincronizan en un proceso de motivación conjunta. Tanto en el trabajo como en el deporte o en el ámbito personal, esas palabras de reconocimiento son claves, van con nuestra forma de ser. Es el apoyo y confianza del mentor lo que nos hace no querer defraudarle y nos lleva -por un proceso de motivación endógena- a conseguir el encargo.

No sé si es un ejercicio de conductismo, del perro de Pavlov o de qué propuesta psicológica, pero funciona y todas las partes trabajan más a gusto, entonces -siendo así- por qué no prodigarse, aunque no debemos pasarnos. Si nos convertimos en lisonjeros, en falsos aduladores, el colaborador no nos creerá y se producirá el efecto contrario.

El ser humano tiene una conducta muy predecible, se podría decir que de respuesta absolutamente previsible. Sus cambios se producen a través de un proceso muy lento que acaba desvelando su conducta entre tanto. Hacemos como que no nos damos cuenta de cómo somos para creer que el destino está abierto, pero nuestras respuestas están casi escritas de antemano. Cuando alguien tiende a ser muy lisonjero, de tal forma que se le ve venir desde trescientos kilómetros antes, sorprende comprobar cómo causan mella entre los adulados. Es sencillo, somos así. Viene en la placa base.

No hay que pasarse, entre ser lisonjero y reconocer el trabajo bien hecho por sus colaboradores no hay mucho trecho, hay que afinar bien porque no pasarse causa un efecto positivo entre sus colaboradores, con lo que -sin llegar al extremo- hay que alentar el estado de ánimo de los miembros del equipo. Valdano tiene razón, jugar bien al fútbol es un estado de ánimo.

Anuncios

One Trackback to “¡Hágalo por egoísmo! Reconozca a sus colaboradores que han hecho un buen trabajo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: