Ese imprevisible, inconstante e ilógico decisor llamado persona

por -roliver TDC

unpaseoporlazoologia.blohspot.co.ukUno de cada tres artículos de Marketing en la actualidad habla de Big Data, de publicidad personalizada, de relación a través de los medios sociales, de obtención de información de las preferencias y del comportamiento del consumidor en definitiva. Bien, todo parece casar, ya no habrá más café para todos. Cada consumidor tendrá un entorno al que se acercarán la información y los productos que más se adecuen a sus preferencias. Hasta aquí el modelo tiene coherencia, algún peligro que atenta a la intimidad se le adivina, pero cuadra con las leyes del Marketing.

Hace unos años, un autor brasileño (Francisco Madia de Souza) acuñó el nombre del consumidor “Camaguro” porque cambiaba de opinión como lo hace de color un camaleón y daba saltos como un canguro. ¡Vaya! Que es muy difícil pillarles (pillarnos, quiero decir) a través de históricos. ¿No conocen a políticos o votantes que han cambiado de camisa radicalmente sin previo aviso (por favor, no me hagan decir nombres que sólo tengo cuatrocientas y pico palabras para el post)?, ¿no conocen a algún nuevo rico que rechaza la distribución de la riqueza que antes proclamaba a gritos?, ¿no han cambiado de colonia o de tienda de confección porque ya estaban cansados del mismo estilo?, ¿siempre prefirieron el Gin Tonic vs al ron con CC? El cambio es consustancial al ser humano, con lo que el pasado no explica fehacientemente el futuro más que tramos del mismo. El consumidor cambia de preferencias según esté yendo al trabajo a las 8 de la mañana o según esté volviendo a casa en la tarde del viernes.

El Gen Egoísta nos hace cambiar de opinión y defender o atacar conceptos o posturas que fueron las nuestras. Yo tengo filtros mentales que impiden que exprese ciertas opiniones o preferencias mías y sea tendente a pensar en las de los miembros de mi red. Hay contenidos que sí están alineados con mi forma de pensar y preferencias, pero mezclados con otros que -no siendo contrarios a mi posicionamiento- están compartidos pensando en ser útiles o de interés para mis amigos, seguidores, conectados, etc.

Si hay algún experto que cree que de lo que aparece en mi Facebook -et al- va a poder predecir mi comportamiento de compra de un automóvil es que está bastante despistado. Los análisis de las redes pueden sacar conclusiones globales muy interesantes, pero de forma particular es mucho más complicado. Cuando menos te lo esperas, salta un cisne negro que se carga todo el modelo.

Es cierto que la gestión de la información siempre tiene utilidad para el grupo, pero esa obsesión por captar tus movimientos que hay ahora donde todas las marcas quieren que pongas tus huellas en el tintero es un absurdo social y tendrá su castigo con el tiempo, cuando nos hartemos de tanto abuso con la información captada. Mi opinión profesional siempre ha sido -claramente- proclive al uso y análisis de la información, pero con la tendencia actual cada vez más voy siendo consciente de mi rastro y siento más necesidad de protegerlo.

¿Por qué no se invierten las mismas cantidades en proyectos de desarrollo del ADN de forma generalizada y de la correlación con las enfermedades y así poder prevenirlas? Ese sí que es un Big Deal.

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