Innovación: los Clientes pueden mejorar lo que haces, pero nunca cambiarte lo que haces

por -roliver TDC

emprendedores e innovaciónLa verdad es que la frase no es mía, pero me tendrá que perdonar el autor porque no recuerdo dónde la leí. Pero merece la pena cometer el abuso por la verdad que contiene la frase. Estamos en una época que la mejora incremental no es suficiente, necesitamos cambios radicales, nuevas formas de ver el negocio que al principio nos puedan parecer de locura.

Los Clientes que hemos involucrado en nuestro sistema de mejora o que nos expresan su opinión para nuestra mejora no nos permiten -aunque parezca una contradicción- mejorar radicalmente, puesto que nunca nos van a plantear supuestos excluyentes para ellos o -simplemente- lo que no les interese o les plantee alguna incomodidad, aunque sea eficiente para nuestra empresa. Luego, para esos planteamientos de  innovación radical los Clientes no serán la mejor fuente de ideas.

Conozco a muy pocas empresas que con la frecuencia adecuada dan cabida en su entorno a elementos externos -que con conexión o sin ella-, para ser escuchados en sus planteamientos rompedores o que investiguen qué se está haciendo por ahí de forma diferente a por aquí.

Tenemos demasiada tendencia a la complacencia. No hay que ver lo que nos pasó en los años anteriores al 2008, estábamos encantados de habernos conocido, de nuestras costumbres y hábitos de ser una de las economías más desarrolladas de la península Ibérica. Esa satisfacción de la mediocridad no debería repetirse, aunque me temo lo peor.

Aunque se vaya bien, siempre cabe hacerlo mejor. Eso de que cuando una cosa funciona lo mejor es no tocarlo es para los mediocres. Recuerdo la historia de una empresa americana en la que el consejo citó a su director general a la reunión en el mes que se había obtenido un record de beneficios. El directivo creía que lo habían citado para una felicitación corporativa, pero no, se le comunico que estaba despedido. Su sorpresa fue digna de shock traumático y después de veinte segundo en blanco, su mente recuperó el habla para decir: Pero, ¿por qué?, ¿es que no lo he hecho bien? A lo que les respondieron que sí, que estaban muy contentos con su actuación y con los resultados obtenidos, pero que siempre podía haber otro que lo hiciera mejor. Bien, esta breve historia típica de seminario nos recuerda que lo mejor está ahí fuera y que de dentro es muy difícil que venga un cambio.

El ser humano es acomodaticio, es su natura. También está en su naturaleza el cambio, aunque esa circunstancia va por barrios. Si usted está buscando un cambio, una mejora radical, otra forma de cumplir su visión, no pregunte dentro de su entorno tiene que ir fuera y las fuentes son variadas.

En muchos casos, la mejora de las empresas no pasa por reformar, sino por refundar, por replantear un negocio que ha llegado a su máximo de operatividad o –simplemente- el mercado ya no va por ahí. No hay que olvidar que algunos Clientes pueden acompañarte hasta el final de tus días -y de los suyos- sin percatarse del cambio.

 

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