No todo el que te critica te quiere mal. La mejora parte siempre de la crítica sin acritud

por -roliver TDC

pigLeí en una ocasión el caso de un conductor que circulaba por una carretera de la costa Amalfitana a buena velocidad, cuando se cruza con otro descapotable deportivo en el que su conductor moviendo los brazos le grita ¡Cerdo! Y no qué palabras más en el mismo tono insultante. El conductor del primer coche -estupefacto por la acción inesperada del otro- le espeta otro insulto alegórico a la madre del conductor que empezaba así: “la tua mamma…”, volviendo la atención sobre la estrecha carretera y al pequeño murete que lo protege del acantilado. En ese momento, a la entrada en otra curva ciega y a buena velocidad -ya recuperado de la primera sorpresa- se encuentra con un enorme cerdo en medio de la calzada. Evitarlo fue imposible y el golpe llevó al coche a chocar contra el muro de protección y -por suerte- derivar hacia el interior de la curva para acabar golpeando la pared de la montaña cortada. Lo primero que su mente le lanzó fue la imagen del conductor del coche que le “había insultado, porque en realidad llo que intentó fue avisarle del peligro real que iba a encontrarse.
Muchas veces nos pasa, tomamos como afrenta personal a quien con -mejores o peores modos- nos quiere advertir de nuestro error u obsolescencia. Es difícil no saltar, el chimpancé que llevamos dentro está preparado para eso y a veces nos viene bien esa reacción emocional, no podemos anular a una parte de nuestra mente que nos ha ayudado en el proceso evolutivo de forma fundamental, pero sí que podemos intentar educarla.
Como en caliente es difícil educar a la parte emocional, sería conveniente que una vez se hayan bajado los efectos de la inflamación pensáramos si en realidad no nos están haciendo un gran favor y nuestra posición debería cambiar.
Hay dos tipos de conductas al respecto, los que discuten incluso niegan la mayor y los que se callan y no dicen nada, cualquiera de las dos es mala si no va seguida de una autorreflexión: ¿Seguro que tengo razón? Yo lo hago frecuentemente y algunas veces me ha hecho “bajarme del burro” y descubrir otro plano inexplorado por mí (aunque al principio rechazase la crítica). También tengo que decir que hablo del mundo de los conocimientos no de las opiniones, porque muchas veces se mezclan y es imposible llegar a acuerdos. Todos pueden opinar, pero no todos pueden llevar la razón. Los que saben la verdad ponderan más.

El pensamiento crítico en nuestro país es como una ofensa a nuestro honor, no deberíamos verlo así porque el que ejerce un análisis crítico en nuestra presencia requiere un nivel de asertividad que suele basarse en la verdad. Es cierto que la forma de comunicar es importante, pero no respondemos bien sea cual sea el formato de la crítica. Con frecuencia, “quien bien te quiere te hará llorar” y el tiempo nos dará la perspectiva necesaria de los verdaderos amigos o mentores. Lo aduladores y lisonjeros son una lacra que se ha extendido por el mundo para nuestra desgracia, puesto que impide nuestra mejora.

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