¡Adiós a la compra, bienvenido el alquiler! Una nueva economía más orientada a compartir

por -roliver TDC

Confidencialidad de los datos de una empresaPara 2025 las estrategias mundiales limitan el uso de materiales no reciclables. No podía ser de otro modo, ya no cabemos todos nosotros conjuntamente con nuestros coches, ordenadores de sobremesa, portátiles, tablets, neveras, televisores, aparatos de música, hornos y un largo etcétera, así que las políticas previstas limitarán el uso de los materiales que no puedan ser usados de nuevo. Voy a centrarme en dos casos concretos para hacer ver la magnitud del problema y como la economía colaborativa aporta -claramente- soluciones al problema.

Si todos los chinos -o buena parte de ellos incluso uno por familia- decidieran o pudieran comprarse un coche, el peso concentrado en el espacio que ocupa China por todos los materiales y componentes de los automóviles harían cambiar el radio de giro de la Tierra. No podemos prever los cambios climáticos o de otra índole que eso provocaría. No somos conscientes de esas consecuencias. Esa circunstancia implica o impide el desarrollo económico chino o la compra de automóviles de forma libre.

Otro ejemplo, aunque más repartido por todo el mundo son los ordenadores. En esta clase incluimos a los ordenadores centrales, a los servidores, a las granjas de servidores que se acumulan en los data centres a los ancho de nuestros países. Las consecuencias de fabricar grandes cantidades de estos sistemas son de dos tipos, los materiales utilizados y el consumo eléctrico que tienen, esos dos efectos son inasumibles. Hay zonas en EEUU con cortes eléctricos debido a los grandes consumos de los las grandes concentraciones de sistemas en las empresas y data centers de hosting/housing (no Cloud). El problema conjunto a lo anteriormente expresado es que la inmensa mayoría de los servidores están subutilizados, puesto que se compran configurados para la punta de necesidad, pero el 95% del tiempo se trabajo muy por debajo de ese punto.

¿Cuál sería la solución? Claramente, compartir. Se pueden compartir los medios de transporte (públicos o privados) y se pueden compartir los recursos informáticos (Computación en la Nube) de forma que se paga por lo que se consume y no tienes que comprar hardware. La capacidad de procesamiento que queda libre en los data centers Cloud la utiliza otro usuario y la capacidad ociosa se minimiza absolutamente.

Hay otros mercados como la ropa, juguetes, muebles, etcétera, que tienen perfectos segundos y terceros usos para mucha gente y que deberían tener su mercado. Tal vez, la fiebre del nuevo rico de los años del despilfarro nos ha hecho olvidar que existen mercados de segunda mano y que en países mucho más ricos que nosotros están en plena vigencia, de hecho nunca dejaron de tenerla.

Hay que compartir, qué sentido tiene tener un coche parado la mayoría de los días del año. Tengo amigos que tienen motos de alta cilindrada que no utilizan apenas, eso sí, están bien guardadas en parkings así como el equipo completo de motorista en los armarios adecuados. Es un exceso (espero que nos se enfaden). No se trata de pagar más impuestos por ese lujo, es que ya no cabemos ni sabemos qué hacer con tantos materiales de desecho.

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3 Responses to “¡Adiós a la compra, bienvenido el alquiler! Una nueva economía más orientada a compartir”

  1. Aunque el debate es trascendental, puede que de los más importantes a los que se enfrenta la raza humana, este asunto de los recursos finitos abre infinitud de otros debates colaterales. Por ejemplo, que el mercado es incapaz de recoger vía precio el problema de esa escasez que a su vez repercute en la extinción de bienes libres como el aire, el agua limpia, la vida en el mar, los bosques… Mercados incapaces no ya de resolver el problema sino siquiera alertar del mismo vía subidas de precios. Más bien al revés, porque se trata de bienes sin dueño n iresponsabilidad.

    Es posible que una de las derivadas del problema -alquilar y compartir en vez de comprar y excluir- sea aplicable a determinadas ámbitos, que tendrán que ver con una mejor asignación de costes o incluso con una tendencia de moda (en plena crisis económica y de corrupción, ser ahorrador y no derrochar es “cool” y “trending”). Pero la eventualidad de un, digamos, cooperativismo o socialismo “por necesaria causa ecológica” podría ser tan probable como lo contrario, si no se dan ciertas situaciones favorables. El argumento de los coches en China se comentaba siempre con otro artículo más prosaico como el papel higiénico y la conclusión es que los chinos estaban condenados a no usar papel higiénico jamás salvo riesgo de desforestación masiva del planeta. Es posible -y muy probable- que la adaptación ecológica provenga de importantes cambios tecnológicos y de la utilización de recursos completamente diferentes, como es el caso de hoy respecto a los años de la revolución industrial. Claro que la sociedad actual sería imposible si pensáramos en caballos, leña o carbón.
    Otra derivada es que parte del problema se da como consecuencia que la población accede en su conjunto a niveles de vida a los que antes solo accedían las élites. Es posible que parte de la crisis y sus choques teóricos vengan también de este intento de mantener a las masas en un consumo limitado, que indirectamente, también lleva a una clásica crisis de subdemanda. ¿Consumir o morir?, ¿morir consumiendo? Vivir consumiendo, pero de otra manera.

    La nube, desde luego, podría acabar definitivamente con una buena pila de toneladas de de discos duros.

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    • Así es Antonio, son modelos diferentes que requieren hábitos, costumbres y formas de pensar diferentes. en los últimos años ha quedado claro que se puede comer muy bien por mucho menos dinero y que -si me apuras- nunca me lo he pasado tan bien como con un bocata y unas risas con los amigos (y una cerveza Turia o El Águila de litro compartida).
      El shift down no es una necesidad económica sino de supervivencia. Cuando vuelves a ciertas costumbres sujetas a este modelo, te das cuenta que habías olvidado lo esencial: el motivo de juntarse con otros, de viajar con un bocadillo en el bolso para compartir un pub con otros (eso sí, cada uno con su cerveza).
      Aquí hay cantidad de tiendas de ropa usada y bien conservada que tienen un éxito brutal y no son baratas, pero cumplen una función de optimización muy importante.
      Ahora que no dispongo de coche me doy cuenta de su poca utilidad y que estoy absolutamente de acuerdo con el dicho que “la necesidad hace maestros”. Compartir es partirse con…otros humanos, lo que es otro valor. Es como un ascensor con memoria que te lleva a conocer a tus vecinos.

      Saludos y gracias por tu excelente comentario,
      R.

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