Archive for abril, 2015

27 abril 2015

Tres modelos: crear contenidos propios, compartir contenidos de otros y el mixto

por -roliver TDC

 BlogTodo depende del objetivo final del emisor, puedes ser fabricante, mayorista y distribuidor o dealer de contenidos, pero cada uno de ellos están en una posición diferente en el ecosistema de valor hacia el Cliente.  Hay un método puro en el que si te decides a generar contenidos, los lectores podrán apreciar tus conocimientos y experiencias y convertirte en un prescriptor de ese mercado y sacar provecho según el objetivo que tengas: notoriedad, generación de leads, etc.

Si utilizas los contenidos de otros podrás generar tráfico a tu site con la intención de vender publicidad de otros en el mismo, incluso la tuya propia, puede ser un buen método. Muchos internautas te podrán visitar y tu podrás vender tus productos o servicios a través de esta oportunidad. Este formato oscurecerá algo tu propuesta, sin embargo te beneficias de no tener que crear contenidos aunque eso también pasa factura, el mercado no te verá como un experto en el tema o una empresa dedicada a ese propósito. Es como cuando publicas a través de plataformas con mucho tráfico propio, la marca con muchos seguidores te ayuda a conseguir alcance, pero no te da tanta notoriedad como si lo haces tú mismo y tu marca se pierde, aunque tengas muchas visitas.

El formato mixto es muy similar, pero en una posición más ecléctica que no consigue los beneficios del formato puro ni sufre los perjuicios del sistema de sólo compartición de contenidos de otros. Permite cierta notoriedad sin tener un equipo de creación de contenidos.

Como he dicho y dependiendo del objetivo de la acción social, el mejor formato, el que más alto te permite llegar en la pirámide de reconocimiento y obtención de beneficios es el puro, el de creador de contenidos, el que demuestra que se sabe y domina una materia, el que ayuda a los lectores a adentrarse. Si eres un proveedor de aplicaciones de gestión -un erp, por ejemplo- y compartes contenidos de otros, vas a conseguir -con suerte- muchos seguidores  de los contenidos, pero pocos Clientes a tu software. Ellos, los Clientes potenciales, requieren de tus contenidos para adjudicarte la etiqueta de proveedor interesante de erp’s.

Este asunto conecta con el número de seguidores habituales de tu blog o website. Si finalmente no has conectado con tus Clientes target, ni un sistema ni otro servirán de nada. Tampoco -lógicamente- se trata del número de visitantes sino de su calidad, capacidad de decisión o influencia en las empresas que forman parte del target preestablecido.

Desde luego no es fácil para las pequeñas empresas sin muchos recursos dedicados a la creación de contenidos poder usar el método puro, pero siempre serás tú, y ese posicionamiento se irá trasladando al mercado; el otro, el prestado, puede ayudar más a los que compartes que a ti mismo, aunque es un mal menor si no quieres crear contenido.

De todos es conocida la proporción existente de creadores de contenido, del número de personas que interactúan con los contenidos y de los que son espectadores/lectores de los contenidos. Un uno por cien crea contenidos, un nueve por cien de los internautas interactúa de alguna forma con los contenidos (comparte, comenta, etc.) y un noventa y nueve por cien de los internautas soló es recibe y consume contenidos. Es una relación lógica y se mantendrá en el tiempo con ligeras modificaciones, aunque espero que todos aumentemos la calidad de los contenidos.

20 abril 2015

¿Por qué no leemos más que las diez primeras palabras de un email?

por -roliver TDC

emailSi no me cree compruébelo. Cuando envíe un email y ponga cuatro instrucciones vera que el receptor sólo ejecuta la primera de ellas. No, no es que no quiere seguir sus instrucciones, sus peticiones o ruegos, es que ya no se puede leer más en las fracciones de segundo que hoy en día tenemos para leer contenidos. Es lo mismo que cuando algunos amigos hacen comentarios de mis posts basándose exclusivamente en el título del mismo, aunque el contenido del artículo se dedique a decir lo contrario de lo que -aparentemente- promulgaba el titular (y Google empeñada en que escribamos posts de más de quinientas palabras). No podemos leer más, leemos como los sexadores de pollos, pero con una tasa de error bastante mayor.

Está claro que nuestra capacidad de atención sigue disminuyendo, estamos absolutamente enfocados a la inmediatez y al golpe de vista, todo se basa en un “venga-dime-de acuerdo-hasta luego” y yo con esa cadena de mercado de materias primas me siento incómodo y creo que se pierden muchas cosas.

Recuerdo un curso en el que el instructor, para hacernos ver los problemas generados por este mal propuso -mediante una hoja- un ejercicio con varias instrucciones, la instrucción final a pie de página era una que anulaba todas las anteriores menos las dos primeras. Sí, han adivinado el resultado: nadie llegó a esa instrucción final a pesar que el profesor indicó que antes de empezar a trabajar leyésemos con detenimiento todas las instrucciones. Es igual, nadie atendió a esa frase, el limitador de atención ya había cortado la recepción. Tenemos un problema y es muy grave.

No cabe duda que la atención es uno de los bienes más escaso de la tierra, nos lo dijeron hace quince  años (claro que, igual no les prestamos atención). Si este déficit de atención en el proceso comunicativo va a más, el mensaje del emisor deberá cambiar llegando a longitudes más propias de entornos como Whatsapp o el chat de Facebook, porque textos más largos de seis palabras están condenados a que no los lea nadie.

¿Qué nos pasa? Seguramente demasiado contenido estúpido, porque el problema no es que exista demasiado contenido con la profundidad suficiente para que te haga pensar requiriéndote la máxima atención, la mayoría de los contenidos son superficiales con una pléyade de plagiadores y refríe-post de otros. No sé si con el tiempo se sacarán de la manga el carnet de creador de contenidos, pero de alguna forma se deberá -no limitar, pero sí filtrar la inmensidad de contenidos que se producen al albur del Marketing de Contenidos. Nuestro cerebro ya lo está haciendo, pero cómo sabe lo que está en cola de ser atendido ha optado por atender un poco de cada y claro, así no se entera bien de ninguno.

Las personas con capacidad de síntesis, los maestros del micro-relato van a tener ventaja absoluta sobre el resto. ¡Venga, dispara! A ver ese sujeto, su verbo y el predicado. No hay tiempo para más.

13 abril 2015

Reflexiones sobre la Renta Básica Universal: ¿Un impulso a la innovación?

por -roliver TDC

eficiencia y efectividadHace algo más de tres años, mi socio me comentó la gran resonancia que tenía la iniciativa de la RBU (Renta Básica Universal) y su viabilidad efectiva. Yo negué la mayor porque -como economista- estoy programado para ver los ingresos y los gastos balanceados y evitar las generadores de inflación. Posteriormente, he leído y pensado sobre el tema y he llegado a la conclusión que es positivo y viable, con efectos secundarios muy positivos.

El estudio del profesor Juan Gimeno Ullastres, catedrático de Economía Aplicada de la UNED, llega a la conclusión que el coste total sería de 163.000 millones de euros, pero que se recuperaría un 40% a través del IRPF y probablemente tendría otros sustraendos con el incremento del IVA, reducción de la tasa de paro y en consecuencia del pago de subsidios, incluso una reducción del gasto de la seguridad social  por la reducción de enfermedades psicológicas somatizadas por la situación económica de muchos hogares (en esto -tengo que reconocerlo- soy más imaginativo). ¡Juguemos con los supuestos que es lo que interesa!
Si contamos con que son 400€ euros por ciudadano y si  una unidad familiar consigue reunir (un matrimonio con dos hijos) 1.600€ al mes, podemos decir que tiene los gastos básicos asegurados. Lógicamente, no se trata de comprarse un piso en la Castellana sino de poder comer, alquilar/comprar una vivienda y tener para unos gastos mínimos. Los efectos positivos vendrían dados precisamente por eso, porque uno se puede arriesgar, porque la capacidad innovadora quedaría libre para ejercerla, porque un trabajador con una buena idea no tendría que pasar el resto de su vida pensando en el riesgo de ponerla en práctica al sentirse obligado a mantener el sustento de su familia, ahora podría arriesgarse y se generaría una -verdadera- nueva economía y podrían venir las automatizaciones y robotizaciones que se quisieran, puesto que la innovación crearía nuevos puestos de trabajo de alto valor añadido.

Créanme si les digo que no escribo esto alegremente, está analizado hasta donde puede hacerlo un simple ciudadano y he leído a los expertos que expresan los pros y cons del sistema. Sólo quiero que mis conciudadanos (en sentido completísimo) y yo mismo vivamos como debe ser (paz y progreso) en los próximos lustros.

Cada uno se buscaría aumentar los ingresos sin ningún lugar a duda y para ese segmento que se contentaría con la miseria de 400€, tendrían para no tener que mendigar como lo hacen ahora. Para la gran mayoría sería un complemento para aumentar sus conocimientos o disfrutar más de la vida (mejor distribución de la riqueza gran mayoría, mayor innovación, menos gente con problemas, menos delincuencia, más gasto, más IVA, más salud, más riesgo asumido, etc.).

En todos los países hay mucha gente de acuerdo, los gobiernos también lo están (aunque no lo parezca), saben que es viable y que es la única solución a un mundo con menos puestos de trabajo cada vez. Esto no es socialismo, sólo es inteligencia colectiva, sentido social, solucionar el problema.

Las empresas aumentarían sus ingresos, pagarían más Impuesto de Sociedades, se pagaría más volumen final de IRPF incluso con tasas menores y todos compraríamos más. No existe mercado sin compradores de productos y servicios, eso ya deberíamos saberlo.

6 abril 2015

Solapando épocas: Lo nuevo no lucha con lo antiguo; lo antiguo desaparece porque lo nuevo es mejor

por -roliver TDC

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Esta frase o -al menos- su significado, se la escuché en la radio a Emilio Carrillo y me llamó la atención haciéndome que le diera dos vueltas. Emilio es un conferenciante de éxito. Ex político (haberlo dejado a tiempo habla bien de él), tuvo una experiencia personal cercana a la muerte (no, no fue en la composición de su última lista electoral) y su vida cambió profundamente. Habla como al que ya le da igual decir toda la verdad y nada más que la verdad. Tiene cierto tinte esotérico que todavía le hace más peculiar. Su tono transmite paz.

Una vez reconocido el crédito de la autoría, entremos en el mensaje de la frase. Con frecuencia, percibo las luchas que existen y en la que participo con asiduidad, entre las generaciones, entre las formas de gestionar, entre los nuevos y los viejos modos, en definitiva. Desgraciadamente, las personas vamos recorriendo transversalmente estas luchas mediante el transcurso del tiempo de nuestra vida, de forma que ahora estamos en un bando y a los pocos años estamos en el otro y mezclado con otras luchas como la gestión clasicona o moderna, etcétera.

En esas cuitas, los que llevan años en una de las partes intentan mantener un status o -simplemente- la posición que creen ventajosa. Los que entran en el juego por primera vez también quieren una posición y ahí empieza el lío.

Emilio promulgaba que esa lucha era estúpida porque lo nuevo no lucha contra lo viejo o al menos no deben luchar los partidarios de uno y otro bando. Las cosas se desarrollan por su propio peso, sin intervenciones externas ni luchas intestinas (que ya llevamos muchos miles de años como humanos y deberíamos conocernos mejor). Lo viejo desaparece porque lo nuevo es mejor, y en esa dinámica llevamos muchos siglos.

Tiene toda la razón. Es una tontería criticar o defender a ultranza lo nuevo o lo de siempre, cuando una innovación entra en el juego y supera a lo existente se tardan días en llegar a todos los confines del planeta y sólo las fronteras artificiales e interesadas pueden pararlas por unos años.

Creemos cosas nuevas, apliquemos lo de siempre con profesionalidad e incorporando mejoras continuamente y cuando veamos que lo nuevo se coloca a nuestra izquierda adelantándonos sin esfuerzo, digamos al llegar a casa: “creo que ya es hora de comprar un coche nuevo”.

Cuando comento alguna innovación comercial hay partidarios y detractores a mi propuesta. Hasta aquí todo correcto, si no fuera porque la defensa se hace desde puntos de vista interesados. Se puede para lo nuevo, pero no cuando esto es mejor que lo existente. Así que lo inteligente es subirse al carro y aprovecharse de la experiencia para utilizar lo nuevo con ventaja.

 

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