Trabajar de lo que uno quiere: convertirse en empresario transversal y/o colaborativo

por -roliver TDC

saber qué hacer y cómo para el logro de objetivosEste es el mantra del siglo XXI, cada uno debe ser feliz con su trabajo y para ellos debe trabajar en lo que uno quiere. Desde luego no es tarea fácil y no me refiero a la primera premisa sino a la segunda: de qué quieres trabajar? Una vez resuelta esta cuestión básica que -como he dicho- no es baladí, vendría el cómo, que tampoco es nada fácil.

La única forma de que una persona trabaje en aquello que le haga fluir es convirtiéndose en empresario o en autónomo que es la forma más sencilla de ser empresa. No es nada nuevo, la mayoría de las profesiones liberales han funcionado de este modo siempre, pero ahora se tiende a extrapolar el formato a otras profesiones.

Si artistas de todas la artes conocidas y por venir (cantantes, actores, diseñadores, creativos multimedia, etc.) van a tener que constituir empresas convendría que se formaran para ello. Es bien sabido que los actores han ganado mucho dinero o se han arruinado con ciertas producciones que promovieron ellos mismos.

Queda lejos esta recomendación de crear grandes empresas sino empresas boutiques que sirvan para desarrollar una profesión y que -si acaso- pueda convertirse en grande o ser integrada en otra mayor (con lo que dejarás de trabajar en lo que quieres, aunque tendrás más dinero).

Hay otra habilidad que deberá ser adquirida -además de la de saber gestionar recursos físicos, humanos y financieros- que es la de conseguir estos últimos -los recursos financieros- para afrontar los proyectos, actuaciones, etcétera. Aquellos tiempos de capitales ridículos o trabajar con dinero del banco han sido sobrepasados por otros sistemas. Necesitamos saber cómo se consigue financiación para acometer proyectos, los cuales nos generarán ingresos distintos a los que veníamos teniendo (¡Reinventarse vaya!). Por citar ejemplos: un grupo de arquitectos que construyen, pero que también diseñan y fabrican muebles; actores que montan sus propios espectáculos o gestionan teatros; economistas que asumen toda la gestión de la empresa asesorada; diseñadores que crean tu imagen corporativa y la promocionan en múltiples canales,por ejemplo.

Ya dijimos que no hay que descartar la posibilidad de cierta integración vertical junto con otras empresas, ese sería el camino del aumento de dimensión rápido, pero el día a día está orientado a la horizontalidad, ahí hay un buen pozo de innovación mediante el trabajo colaborativo. La clave es ser capaz de pensar fuera de los silos funcionales, de lo que parece que nos hemos preparado para trabajar. Si te formas cada día es como si comenzases una nueva actividad y eso te permite trabajar más a gusto. En el cambio está la felicidad, normalmente dentro de grandes áreas de acción, que –con la edad- hay que aprovechar los conocimientos y experiencia.

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