Salirse de la línea del tiempo para planificar bien

por -roliver TDC

Dirección Comercial BlogSon bien conocidas las dos posturas que adoptamos los humanos en cuanto a la planificación de los sucesos de la vida, tanto personal como profesionalmente. La primera es la que adoptan las personas que se ven en la línea del tiempo, es decir, tú te ves en metido en la acción, como a la misma altura y cuando tienes que planificar la mínima acción no tienes en cuenta todo lo que te queda por hacer y así casi siempre planificas erróneamente incumpliéndolo previsto. Huelga decir que todos los impuntuales son de este primer tipo, no saben/pueden tener en cuenta todo lo que tienen por delante y piensan que después de una acción realizarán otra y ello les lleva a largos horarios, pero llegando tarde a todas las citas y compromisos.

El segundo tipo es el opuesto. Son los que se ven fuera de la línea del tiempo, como si tuvieran un punto desde lo alto y fueran colocando en el espacio lo que tienen que hacer y así ajustar óptimamente tareas y tiempos. Claro, ya han adivinado que es el método de los puntuales, de los que planifican bien, eso sí, de los que acaban infartados porque los del primer grupo son esos del “No pasa nada y si pasa se le saluda”.

La cuestión es que no se eligen los métodos, cada uno viene de casa con su formato y es muy difícil cambiar los mecanismos de planificación en el tiempo, cada uno es como es.

Esta disyuntiva también se cumple con la innovación y la actualización, puesto que el que se ve metido en el tiempo no ve bien el futuro, está luchando a brazo partido en el día a día y no perciben bien lo que viene. A todos los que el cambio les pilla descuidados y confiados y les deja sin saber quién les ha quitado su queso, son del primer tipo. Los que están oteando siempre el horizonte ven venir el cambio de lejos y pueden prepararse para las nuevas eras.

Yo siempre recomiendo a mis Clientes parar de vez en cuando, subirse a una colina y contemplar el futuro para poder reaccionar a tiempo. Si siempre estas metido en el día a día trabajas mucho y no avanzas nada.

Si eres del segundo grupo el cuerpo te pide levantar la cabeza. Si eres del primer grupo y sabes lo que te pasa tu defecto se convierte en menor y puedes aplicar algunas soluciones: detente tres días al año con otros directivos y pregúntate si ha cambiado algo en tu mercado o reúnete con profesionales que estén oteando el horizonte normalmente y pregúntales si ven nubes.

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