Archive for enero, 2018

29 enero 2018

¿Por qué son necesarios los managers? La importancia del bucle de retroalimentación

por -roliver TDC

Diariamente escuchamos hablar sobre la Inteligencia Artificial, el Matching Learning, los sistemas predictivos y decisionales en general, todos ellos dejan entrever que en breve todas las funciones directivas podrán ser relevadas por los sistemas. Es posible, desde luego los sistemas no tienen malos días ni problemas familiares, siempre responder de la misma manera ante la misma información incluso están programados para tratar las excepciones. Este tipo de sistemas alertan sobre los puntos de mayor peligro de su objeto de gestión hasta que a base de revisarlos dejan de ser peligrosos y es por dejar de ser revisados por lo que vuelven a convertirse en peligros, pero ellos contemplan esta posibilidad que les convierten en “inteligentes”.

El ser humano no es tan efectivo ni tan eficiente, pero tiene algo que es difícil de conseguir por los sistemas por mucho tiempo que se les dedique a la mejora: su reacción ante el bucle de retroalimentación. Es un proceso mental que nos hace aportar una vertiente de la solución a la vista de una modificación de los parámetros que nos devuelve a la normalidad, sin que su puesta en practica obedezca a la lógica en muchas ocasiones. El bucle de retroalimentación de muchos humanos es ese “extraño atractor” que nos lleva de nuevo al equilibrio después de una situación de caos y que es un rasgo diferenciador de la raza humana, aunque -es cierto- no sea común en el género. Tampoco hay que olvidar que el ser humano es tendente a volver a equivocarse a pesar de que ya haya experimentado el efecto de una acción errónea.

Los estudiosos de las neurociencias investigan cómo se predicen algunas decisiones que acierten cuando nada lo hacía probable y tras un proceso intuitivo mas que racional, aunque hoy sabemos que la intuición es un proceso que se puede entrenar y que al no ser estructurado, nos distingue de los sistemas inteligentes. Bien es cierto que los ingenieros del conocimiento están preparados para extraer nuestra forma de actuar y descubrir mecanismos que nosotros mismos desconocíamos de nuestro comportamiento. Así y todo, el bucle de retroalimentación nos permite una toma de decisiones que no es tan fácil de sustituir en este momento, y todo porque no dominamos el porqué lo hacemos así, achacándolo unos a la experiencia y otros a la intuición.

Cuando hablamos de los humanos y sus emociones, su gestión es muy complicada y los cybersistemas todavía no se han acercado suficientemente a esos niveles de percepción, aunque hay intentos de detectar las emociones cuando los sistemas interactúan con los humanos, nada comparable con lo que un buen manager puede percibir, animar, comprender, empatizar, modificar su comportamiento, etcétera, respecto a la conducta de otras personas. Los que sí pueden sentirse amenazados son los malos managers.

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22 enero 2018

La nueva capa de Internet: Blockchain

por -roliver TDC

blockchain-logo-e1473250514936.pngYo no creo en la casualidad, todo tiene su porqué y su causa. Otra cosa es que podamos manejar los efectos que nos gustarían. Siguiendo la doctrina darwiniana, a igualdad de condiciones dos especies diferentes pueden recorrer la misma ruta de la adaptabilidad y fuera del ámbito animal irracional, cuando dos investigadores llegan a las mismas conclusiones en dos partes del mundo diferente y sin plagio es que se han “adaptado” de la misma forma a un problema o dificultad del entorno existente.

La aparición de Blockchain no ha sido casualidad, alguien alentó a un grupo de tecnólogos a desarrollar esta tecnología informática, aunque luego lo utilizarán para dar soporte a una criptomoneda.

Para la comunicación entre sistemas informáticos se determinó una estructura en varias capas que la hiciera posible y segura. Wikipedia nos lo explica en detalle:

“El modelo de interconexión de sistemas abiertos (ISO/IEC 7498-1), más conocido como “modelo OSI”, (en inglés, Open System Interconnection) es un modelo de referencia para los protocolos de la red de arquitectura en capas, creado en el año 1980 por la Organización Internacional de Normalización (ISOInternational Organization for Standardization). Se ha publicado desde 1983 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y, desde 1984, la Organización Internacional de Normalización (ISO) también lo publicó con estándarSu desarrollo comenzó en 1977.”

Este modelo nos ayuda definir y establecer lo que hace falta para la comunicación, cada capa nos aporta un nivel necesario para la comunicación entre sistemas. En el caso de Internet también se puede aplicar este modelo, pero en esa “vida por Internet” que algunos predicen requiere una capa más, una que aporta valor y que probablemente se le superpongan más capas de valor. Blockchain es un cuaderno de bitácora que puede validar, asegurar la veracidad y guardar lo que ha pasado realmente en la Red y eso es un paso definitivo para su consolidación definitiva, pero también cambia muchos de los procesos que hemos venido utilizando o sufriendo a lo largo de muchos años, a veces cientos de ellos.

La ciencia, la propiedad intelectual, la cadena de suministro, la bolsa, el comercio, la relación con los gobiernos, la relación con los proveedores de agua, gas y energía eléctrica, cualquier acción -en definitiva- que se requiera que quede constancia de su existencia, la fecha de realización, los intervinientes y los términos exactos e inalterables de la transacción. Sin olvidar que los contratos inteligentes pueden gestionar el cumplimiento de los términos de acuerdo o contrato y aplicar sus penalizaciones en caso de incumplimiento. Una gran automatización realmente, el paso anunciado que ahora comienza a ser posible.

La visión actual de la tecnología y su implantación nos da un horizonte de 5 a 10 años para su generalización, pero hoy mismo hay un montón de iniciativas que irán estableciendo la ruta y demandando avances colaterales.

 

15 enero 2018

No te fíes de la facturación, mejor guíate por el beneficio: la caja negra de las empresas

por -roliver TDC

¿En cuántas ocasiones nos guiamos por la facturación? En la mayoría de las ocasiones, diría yo. Todos se preocupan cuando bajan las ventas y están contentos cuando no para de subir, como si eso explicase lo que pasa dentro de las empresas y su mecanismo de conversión de los ingresos en beneficios. Las empresas -como los gobiernos- tienen a consumir todos los ingresos hagan falta o no, es fruto de la relajación económica. Si no tenemos dinero lo pedimos, la cuestión es gastárselo cuando hay abundancia y lo contrario: reducir hasta el absurdo cuando vienen mal dadas.

Cada empresa tiene un mecanismo conversor que hay que medir y mejorar, ese proceso que procesa los ingresos y los deja en beneficio o en pérdidas. Por eso, fijarse en exceso en la facturación es como mirar a la vaca pensando en la leche que se podrá ordeñar, hay una relación pero no es directa. Cada vaca tiene su “mecanismo”. Debido a esto, no entiendo el excesivo caso que se hace a la facturación y el descuido que se tiene con los márgenes y su proceso.

Por otra parte, y dentro de la facturación, nos fijamos fundamentalmente en los nuevos clientes como expresión de ese colono que todos llevamos dentro y que nos hace conquistar nuevas tierras, aunque no dejemos atrás nada productivo. Esto entronca con el mecanismo creador del beneficio. Frecuentemente sabemos vender, pero no conseguir beneficios y eso sí que tiene guasa.

Mira que hay autores que -desde hace tiempo- nos han indicado que los tiempos de conquista de más cuota de mercado han pasado o al menos para la mayoría de ellos, pero seguimos orientados a conseguir nuevos clientes a un alto coste frente a explotar adecuadamente a los que tenemos, reponiendo los perdidos o incrementándolos ligeramente o ampliando en algún nuevo segmento, pero no de forma discriminada. Es posible que lo sufrido en todo inicio empresarial se quede grabado a cincel y que perdure a través de las generaciones de la propiedad.

Es cierto que afinar ese mecanismo de conversión no es simple, preferimos no meternos y así no disgustarnos porque siempre nos refleja la ineficiencias por dejación de la función directiva o falta de formación para afrontar su mejora. ¡Claro que estamos hablando de los costes y de su eficacia y eficiencia! esos que convierten materias primas u horas de profesionales en algo que desean los clientes potenciales y los que ya lo son.

La cuestión es que -en general- las empresas no tienen siquiera una mala percepción de su ratio de conversión ingreso/beneficio y eso es como conducir sin velocímetro, indicador de disponibilidad de carburante y cuentarrevoluciones, en definitiva, donde llegues es lo que se ha podido hacer. ¡Resignación! Sin más gestión.

8 enero 2018

La Ley de Zipf, cada vez con más implantación en los mercados

por -roliver TDC

Aunque se formuló para describir la distribución de frecuencias del uso de las palabras en los diferentes idiomas, desde hace algún tiempo se aplica a las cuotas de mercado de las marcas en los mercados globales, también a las nacionales incluso en las locales. En definitiva, la Ley de Zipf dice que sigue la fórmula y= 1/yn, es decir, la segunda marca es la mitad de la primera, la tercera es un tercio de la primera, la cuarta es un cuarto de la primera etcétera. En definitiva, las cuatro primeras representan el 80%. Podríamos decir que -en cierto modo- es una radicalización de la estructura de Vilfredo Pareto, que es también una clara ley de potencias, al igual que la distribución Long Tail de Chris Anderson y -en general- las distribuciones de Lévy.

Cada vez más, son cuatro las empresas que copan casi todo el mercado. Desgraciadamente es fácil de comprobar y no hay que percibir que hay muchas marcas en algunos sectores porque ciertas corporaciones tienen alrededor de 150 empresas y todas son marcas conocidas. En los centros de las ciudades y -generalmente- alrededor de las tiendas céntricas de El Corte Inglés hay muchas compañías de confección que pertenecen a la misma empresa  y unas cuentas más que pertenecen a tres corporaciones. En la cosmética pasa exactamente lo mismo, pocas empresas se reparten el mercado, destacando L’Oréal que posee 500 primeras marcas.

Decía que esto sucede desgraciadamente porque esa concentración de oferta no es buena. La Ley Untitrust apareció por eso, intentando evitar monopolios u oligopolios. No digo que no sea bueno que hayan grandes compañías, no digo eso, el problema es cuando hay sólo cuatro que se reparten el mercado y las siguientes están a años luz.

Esta concentración debería hacernos pensar en sus consecuencias últimas porque irá a más. Si se tiene en cuenta a líderes como Amazon que pueden comercializar productos y servicios de otros en un marketplace, puede convertirse en “el mercado único global”. Los gobiernos se toparan con proveedores globalizados y con estructuras tales que pueden plantearles negociaciones tirantes sobre de quién es el país. Mi parecer es que habrá que negociar con ellos a qué precio se les asigna la “concesión” de la venta de casi todo (esto es exagerado hoy, pero quién sabe si mañana no lo será).

Cuando compras a una empresa asiática y ves el valor que ponen en el envío respecto a lo que tú has pagado, te das cuenta que la nueva economía mundial requiere reformas importantes a nivel internacional o sólo los locales pagarán impuestos y otros van a venbdernos de todo sin pagarlos.

1 enero 2018

Hay una epidemia de “tengorazonitis” debido al empowerment popular

por -roliver TDC

Sí, sí, ¡no se rían que tengo razón! En los últimos meses he estado discutiendo con compañeros, amigos, familiares, ponentes y yo que sé con quién más. No voy a negar que me gusta el debate, pero al resto de conciudadanos también.

La verdad, sin negar la posibilidad de que la razón la tenga yo o no, he decir que analizamos muy mal las situaciones y la información que nos llega, de hecho diría que a veces negamos la verdad aunque intuyamos su condición: no dejemos que la verdad nos impida discutir un rato. Los gobernantes saben muy bien de este mal hábito. La gran barrera para conocer la verdad es ese sesgo que todos tenemos y que nos hace tamizar la información hacia nuestras preferencias de todo tipo. De esta forma, necesitamos las tres patas del análisis para acercarse al camino de las soluciones, estos tres soportes son: el Pensamiento Crítico, la Economía Conductual y la Dinámica de Sistemas.

Uno de los problemas del ser humano es su tendencia a ser guiado por el piloto automático, ya no nos cuestionamos adecuadamente lo que nos dicen o vemos y damos por normal lo que no tiene ninguna lógica. Citaré tres ejemplos tomándome cierta licencia para poder explicarme mejor: la Mafia cobra el pizzo a las empresas que les va bien (como las haciendas públicas de todas las naciones); los esquemas de Ponzi están muy mal vistos para las empresas financieras, aunque sí para los organismos que gestionan la que podríamos llamar seguridad social de los diferentes países avanzados.

Normalmente, ese mal análisis que utilizamos o incluso la inexistencia de análisis, nos hace que vertamos opiniones o que abracemos una opción sin que podamos fundamentar la acción, sin aportar evidencias, un hablar por hablar, una sobremesa divertida. El problema es que acabamos haciéndolo en toda circunstancia.

Cuando mejor se aprecia es cuando leemos un libro y cada uno saca unas serie de consecuencias diferentes, cuestión que puede tener su punto si se trata de una obra literaria, pero que no es de recibo si es un libro de contenido económico o profesional en general puesto que el autor quiere proclamar algo en concreto y no interpretable, al menos en su mayoría.

Con seguridad, todos tenemos parte de la razón, algunos tienen muchos kilos y otros una brizna, pero todos hacemos valer nuestra pequeña posesión de la verdad. El tamiz por el que pasamos los hechos o su relato no es objetivo, al contrario, le buscamos las vueltas hasta que nos parece cuadrar con lo que queremos o preferimos, sin olvidar que todos nos creemos con el derecho a nuestro minuto de gloria y a la aportación a la sabiduría mundial.

Siempre temo cuando un lector de un libro técnico comienza su descripción de lo leído con un ” para mí…”.

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