Cuando la estrategia no existe, es mala, no se implementa correctamente o te has cansado de ejecutarla

por -roliver TDC

Por sorprendente que parezca, hay miles de empresas que no tienen una estrategia definida, ni siquiera expresada verbalmente. Si le añadimos el requerimiento de que esté por escrito y asignada a sus ejecutores, la cifra puede subir a millones de empresas en. La causa real no es la ignorancia ni la desidia, simplemente no tienen objetivos más que el de la supervivencia anual y sin ellos la estrategia es una entelequia. Lógicamente, la táctica tampoco funcionará, pero el día a día les ocupará su tiempo con un montón de tareas inútiles y creerán que caminan hacia algún sitio, eso les relaja la conciencia.

En el caso de las empresas que tienen una estrategia para el logro de sus objetivos y lo tienen por escrito aunque sea en un Powerpoint, todavía tienen un alto riesgo de no pasar de ahí. La ejecución de las estrategias requiere una organización avanzada y en tiempo real, y esto sólo suele encontrarse en las empresas de nueva planta que están gestionadas rabiosamente por los datos.

Sin una información de lo que pasa en realidad no se pueden establecer estrategias, es como conducir a ciegas, por ejemplo, saber qué clientes son rentables y cuáles no, qué tasa de retención tenemos  por qué nos abandonan algunos clientes, cómo actúan los competidores, el posicionamiento competitivo de nuestros productos y/o servicios, etcétera. Sin esta información basada en hechos, en evidencias, no se puede estructurar estrategia alguna.

Es una pena, pero muchas empresas existen porque con un bajo nivel de gestión son capaces de producir unos productos aceptables y baratos (su estructura de gestión no es nada cara, al contrario) y no quieren/pueden abandonar ese posicionamiento involuntario porque perderían su razón de ser. No he dicho cualquier cosa, en el fondo es meritorio lo que hacen, pero no es controlable ni mucho menos escalable, es decir, están condenadas a sobrevivir por un tiempo -tal vez cuarenta años- hasta que un buen día cambia ese mercado y ya no tienen razón de ser ni ventaja competitiva que aportar porque hay un país más desesperado que el nuestro. Algunos pensarán que cuarenta años no está mal y que algunos de ellos han sido con buenos beneficios, y es cierto, pero así no se crean compañías grandes.

Cuando planificar una estrategia suponía ponerse unos objetivos y unos deberes para el año, muchos se atrevieron a hacerlo porque con no hacer nada de lo planificado era suficiente, pero ahora que la planificación es la antesala inmediata de la ejecución, ahora que las metodologías ágiles predominan ya no se puede dejar olvidado en un cajón el plan y hay que estar en el juego plan/acción diariamente, ya no hay espacio para la pantomima y se planifica para hacerlo de inmediato sin más excusas.

La planificación es para valientes, para ejecutores, para gestores por la información. No es para opinadores, tampoco para procrastinadores ni para los seguidores del método “llego a la oficina sin tener claro qué tengo que hacer”. Malos tiempos para los dirigidos por el magma diario, se cansan para nada…

 

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