Archive for ‘Estrategia de beneficios’

17 diciembre 2018

Las listas de precios van a desaparecer

por -roliver TDC

ListaPrecios2El comercio tiene una larga historia y no fuimos los que hemos trabajado con listas de precios los que la escribimos. Fenicios, venecianos, árabes y un sinfín de otras zonas comerciales y rutas como la de la seda, fueron estableciendo las bases del comercio y ellos nunca utilizaron listas fijas de precios, la negociación era su modus operandi y era así como sacaban más beneficio.

Poco a poco, con la expansión del comercio y la necesaria delegación de la capacidad de contratación y otros factores como las operaciones continuas, se llegó a una situación de fijación de precios en tarifas quedando la negociación personal para aquellas operaciones de gran volumen. Desde hace años, con la competencia generalizada, se ha llegado a la deslealtad a las tarifas mediante el descuento en todas las operaciones. Ha sido así de tal forma que hemos emprendido la huida hacia otros sistemas de fijación de precios. No podía ser de otra forma, cuando autorizamos a un descuento del 10% a los vendedores para que los administren y de un 10% más a sus supervisores, el descuento medio se va a un 19,5%, es decir, todo el descuento.

Todos tenemos la imperiosa necesidad de aumentar los ingresos, pero con margen y desde hace 30 años se van desarrollando una serie de técnicas para ese aumento a través del precio. Por eso, formatos como las subastas son utilizados en muchos sectores como forma de contratación. Todo se centra en alejarse del precio fijo, pero para ganar más.

Los sistemas clásicos de fijación de precios están obsoletos. tanto el sistema de añadir un markup al coste como el de seguir a la competencia están siendo abandonado por las mejores empresas, claro que como también hay muchas que no los han llegado a utilizar todavía los ven como un objetivo. los dos sistemas tienen su causa y su lógica, pero ya no solucionan el comportamiento de los compradores actuales que no paramos de cambiar según lo hacen las circunstancias.

El precio se ha convertido en una forma de gestionar y -lógicamente- de aumentar los ingresos y beneficios. La demanda debe ser gestionada a través del precio. Así lo hacen en muchos sectores que por su producto o servicio tienen una oportunidad temporal que no quieren perder y en otros muchos sectores. basta con observar los diferentes precios que tienen los trenes de larga distancia, hoteles, aerolíneas, etcétera, a lo largo del día y del mes.

Durante muchos años se ha estado hablando del valor de los productos y/o servicios, pero siempre ha sido difícil de cuantificar y gestionar, aunque está claro que es un factor que determina el precio y que todo el que está por debajo del óptimo representa un coste de oportunidad. Se ha seguido desarrollando hacia complementar el concepto del valor percibido por el cliente y se ha determinado que existe un marco en el que el valor que le asigna el cliente está sujeto a una serie de circunstancias que lo amplían o reducen.

Es lógico, esas circunstancias incorporan alrededor del valor una comparación con lo que le rodea (competidores-productos-precios) que matiza el valor.

Cuando sale un producto nuevo, los clientes no tienen referencias y no saben si el precio es caro o barato, así que es la comparativa con otros lo que nos indica si el precio es bajo o alto, aunque seguimos sin saber cuál es su valor. Por eso hay disputas en el Category Management por un lugar concreto en el lineal de un supermercado. La cercanía de la competencia mata el margen.

No, no vamos a volver al zoco, pero que los precios van a cambiar a cada momento y circunstancia ya es ya un hecho muy actual.

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26 noviembre 2018

¿Tengo que retener a todos los clientes? No, si quieres aumentar los beneficios…

por -roliver TDC

La consultora Bain & Company encargó a su consultor Frederick F. Reichheld la realización de un estudio que aportase luz sobre las causas por las que una serie de compañías tenían grandes beneficios frente a otras que -los tenían- pero variaban con los años o disminuían paulatinamente. La conclusiones fueron claras: las empresas que tenían la característica de beneficios continuados a los largo de los años mantenían a sus clientes durante muchos años. En 1996 publicó su concocido libro “El efecto lealtad” en el que relataba sus hallazgos y las tazones de su importancia.

Siempre hemos tenido claro que retener a los clientes era bueno, muy bueno, pero Reichheld explicó las causas: si tenemos que hacer una inversión para conseguir a un cliente, la recuperación de ese montante cuanto antes es clave. A partir de ahí, el margen que produzca una vez restado de los ingresos los costes de los productos vendidos y los gastos comerciales de mantener la relación van directamente al bolsillo.

Con eso, la estrategia está clara, tenemos que retener al máximo númeo de clientes durante el máximo número de años posible vendiéndoles más, de más productos y con más margen. Entonces, ¿tenemos que retener a todos los clientes? Claramente, no. Sólo a los que nos reportan margen. El periodo de amortización del coste de adquisición de los clientes nos dará pistas de nuestra rentabilidad, ya que representa el umbral en el comienza la rentabilidad por cliente. Me consta que muchas empresas creen que ganan algo con todos los clientes, con unos más y con otros menos, pero no es así y entre un 15 y un 30 por cien se pierde dinero que viene de los más rentables.

Hay dos claras medidas que deben ser controladas: el porcentaje de retención de clientes y la lealtad. El primero nos indica nuestra capacidad de no perder clientes en cada año y, la segunda nos dice en número medio de años que un cliente permanece con nosotros. Con esos deos indicadores podemos determinar el nioverl de salud en ese aspecto fundamental de la rentabilidad empresarial. La siguiente información básica es saber con cuántos clientes perdemos dinero, para establecer una serie de acciones que puedan reconducir la situación. En caso de no poder pasarse a los números negros, la única alternativa es padsarles a un canal de comercialización más barato y, como última alternativa, squeda invitarles a que se vayan a menguar los beneficios de la competencia.

Esta estrategia es la que muchas empresas han utilizado para aumentar los beneficios brutalmente, eliminando a los clientes que les producían pérdidas y aumentando lo que vendían a cada cliente que es uno de las ventajas de la lealtad. Ya no estamos aumentando la cuota de mercado -salvo las nuevas empresas- ahora estamos aumentando la cuota de cliente y por ese hilo se llega al otro ovillo.

Por cierto, Riechheld fue el creador del indicador Net Promoter Score (NPS) que mide nuestra capacidad de generar recomendaciones. Es la prueba del nueve de la satisfacción y confianza ganada entre los clientes y seguidores.

19 noviembre 2018

Si a Jeff Bezos le interesa tu sector, ¡domina tus márgenes o reza!

por -roliver TDC

El bueno de Jeff ha comentado en alguna ocasión algo así como: “Tu margen es mi oportunidad”. Es una forma de avisarnos que en aquellos mercados en los que se disfruta de buen margen, él puede aparecer y aplicar su afinado método y llevárselo de calle. No es un farol, que ya ha demostrado cómo puede ganar dinero con precios reducidos en mercados de buen margen.

¿Han probado realizar un seguimiento de los precios de los libros de Amazon? Es muy curioso, porque son de todo menos estáticos. Está claro que tienen un sistema analítico que les ayuda a crear un sistema de precios adecuado a la demanda en cada momento. Sin duda, se podría determinar el éxito en ventas de un libro según su recorrido en precios.

Ellos son muy buenos gestores en todas las áreas del negocio y saben cómo operar con márgenes bajos: la mayoría de nosotros más. Hemos vivido de muchísimo tiempo de la cercanía física al cliente y Amazon ha hecho un despliegue geográfico de libro y sin perder sus características fundamentales.

Conozco a bastantes empresas que han tenido que aceptar que la empresa de Bezos distribuyese sus productos con un descuento muy superior al que daban con anterioridad a sus distribuidores más grandes y -con frecuencia- un margen similar al que ellos mismos obtenían como fabricante. Como no existe negociación, no hay más remedio que operar con esa variable que ahora está fijada y si no se tiene un gran dominio del margen, el deterioro de la rentabilidad está servido.

Claro que, cuando hablamos del dominio del margen, también lo estamos haciendo de sus factores primarios: precio, coste variable y fijo, volumen de venta, apalancamiento y algunos factores secundarios. Toda su gestión nos permitirá el estudio de la formación del margen y su forma de mejora. Si tienes un buen margen, pero no dominas ese proceso es como si te toca la lotería, está muy bien, pero difícilmente podrás repetirlo. Saber el el margen bruto real es necesario, pero es sólo un paso de ese proceso de erosión de los ingresos hasta que llega el resultado final, pregúntate dónde se va el porcentaje medio de margen de contribución hasta el porcentaje de resultado final sobre los ingresos y será el primer paso para dominar tu margen.

Si Jeff Bezos no pone proa a tu sector, es que hace tiempo que no es muy rentable y no lo ve adecuado para su forma de competir. Es triste, pero es así de crudo. Se puede vivir fuera de estos entornos o de las grandes cadenas de distribución, pero hace falta haber trabajado bien desde hace tiempo. En caso contrario, piense que fue bonito mientras duró…

12 noviembre 2018

Lo que Chicote no dice… de la gestión de un restaurante

por -roliver TDC

En uno de los programas del conocido chef Chicote, tocaba hablar de la gestión económica de un restaurante, de los costes y de los precios. Chicote hablaba de porcentajes: un tercio para las materias primas y coste de preparación, otro tercio para el personal/alquiler local y el resto para el beneficio (no recuerdo si los datos eran exactamente así, pero venía a ser eso aproximadamente). De ahí formaba el precio.

Admito que para un restaurante que no realiza gestión alguna, este método grosero puede venirle bien, pero eso no es un método de pricing que pueda aceptarse por un profesional de la gestión económica-financiera. En primer lugar, Chicote les enseñaba a escandallar, lo cual ya es un avance para la inmensa mayoría de gestores de restaurantes -sobre todo pequeños- que se guían por lo que queda en el cajón a la hora de cerrar, pero eso sólo es el primer paso porque hay otras cuestiones a tener en cuenta y que mi admirado Chicote no dijo porque no cabían en el guión o porque tampoco las sabe. Particularmente, creo que no las sabe y es lógico, los chefs son ni más ni menos que chefs de cocina y tienen formación acorde con esa función y eso en el mejor de los casos. ¡Cocinero a tus fogones!

Bien, qué le faltó comentar al gran Alberto: no todos los restaurante son iguales, ni se dirigen al mismo público. Luego hablar de porcentajes requiere expresarlos para cada caso o al segmento como mínimo. Su principal falta fue que no habló del umbral de rentabilidad, piedra angular de la gestión de un restaurante y de todas las empresas. Sin olvidar las restricciones del sistema. Vamos a desarrollar estos puntos.

No es lo mismo tener camareros profesionales y con contratos estables que camareros aficionados de fin de semana, su coste no es proporcional. Luego la aplicación de porcentajes no sirve para mucho sin especificarse para cada caso En el coste del alquiler del local pasa lo mismo y además determina el número de mesas y por tanto de potenciales comensales. Huelga decir que la calidad de la materia prima también influye y no puede ser generalizada en una regla maestra. Precios altos deben ir ligados a buen servicio y buena materia prima bien preparada. Bueno, parece que ya tenemos los costes variables y fijos definidos y bien clasificados.

Con todo eso, habrá que ver la rentabilidad unitaria de cada plato y su media que, con los costes fijos, nos permitirá hacer una proyección del umbral de rentabilidad y jugar con cuál debería ser el rango para un mix de platos ideal respecto a la rentabilidad. Todo ello con el fin de conseguir un beneficio predefinido. Este proceso se puede mejorar, pero para no entrar en complicaciones matemáticas lo dejamos así, puesto que el cálculo del UR está siempre simplificado como si todas las empresas fueran mono producto o no existiese límite de capacidad productiva o los productos no fueran sustitutivos entre ellos.

Si no te salen los números tienes dos medidas rápidas que tomar: cambiar el mix típico de platos que se consumen en tu restaurante y/o aumentar el número de comensales (Marketing y/o aumentando la capacidad del local). También tienes disponibles el precio y la materia prima, pero si tocas eso, hazlo con conocimiento o te puedes quemar en algún fogón.

29 octubre 2018

El objetivo de venta no se puede mantener constante a lo largo del año.

por -roliver TDC

Habitualmente, las empresas marcan un objetivo de ventas que viene establecido en los presupuestos económico – financieros, los que se traducen en una cifra de ventas asignada al departamento comercial. He visto empresas en las que el director comercial interviene en el proceso presupuestario y otras en las que no, todo depende de la consideración y perfil que en cada caso tienen el responsable de la comercialización. Huelga decir, que siempre debería intervenir y que debería hacerlo valiéndose de la la información y de una serie de parámetros económico-financieros y también de mercado.

Bien, de una forma u otra, la cifra de ventas a lograr está fijada para el año y se revisará periódicamente respecto al progreso en las ventas, pero eso no es suficiente puesto que hay bastantes hechos a lo largo del año que la modifican y que obliga a recomponerla sobre todo cuando queda por debajo del mínimo para alcanzar beneficios. hasta ahora, el director financiero, cuando observa que la cifra de ventas no va a ser conseguida, obra en consecuencia recortando el resto de factores que afectan, ya saben, se acabaron ciertos gastos. No hay más remedio. Yo planteo otro formato que anula al anterior, pero que a mi juicio tiene más lógica: con frecuencia cuando se producen hechos que no permiten llegar a la cifra de ventas, se recortan gastos, pero -siendo más proactivos- se debería poner remedio anteriormente, es decir, cuando se aplica un descuento o se propone un aumento de gasto se actualiza la nueva cifra de ventas y se decide acometerlo o no a la vista del nuevo objetivo. Cada día se producen hechos que alteran la cifra de ventas necesaria, pero se hace caso omiso y eso no es un buen hábito. Las magnitudes que se ven afectadas diariamente y que obligan a actualizaciones en la cifra de venta marcada, son modificaciones en los costes y/o en el precio. Les suena, ¿verdad? Diariamente se conceden descuentos o hay alteraciones de los gastos planificados, no sería mala cosa que los inductores de esos cambios supieran las consecuencias de sus acciones.

Para completar el argumento, hay que decir que también pasa o puede pasar lo contrario, que se aumenten los precios o que se reduzcan los costes previstos, pero eso está empezando a ser considerado rara avis.

La gestión debe ser diaria y si me lo permiten me gustaría decir que de cada minuto, esa asincronía es la que nos ha llevado a muchas malas prácticas. Cada minuto cambia la cifra de ventas a conseguir en el año, al igual que la del mes o la del día. Como si estuviéramos trabajando en un call centre tecnológicamente avanzado que nos marca la situación en las pantallas que todos pueden ver desde su puesto de trabajo, para ajustarse a los resultados esperados.

22 octubre 2018

El apalancamiento operativo requiere de automatización / robotización industrial

por -roliver TDC

Cada día escuchamos sobre el proceso imparable de automatización / robotización industrial y operativa que está sacando a miles de trabajadores de las empresas. Como suele pasar, se le echa la culpa al capitalismo salvaje y punto, tema resuelto. Es un error hacerlo así, sobre todo si queremos que ese proceso no nos perjudique y podamos tener cierta capacidad de manejo de la situación. Las causas, siempre hay que ir a las causas de las cosas.

La verdad es que hemos pasado de una estructura empresarial basada en los costes variables a una de costes fijos. Por lo general, una desproporción de esa estructura en favor de los costes fijos indica intensidad en el análisis frente a la ejecución y, cuando se llega a un punto en el que el beneficio se resiente y las ventas ya no nos sacan del aprieto con grandes aumentos, tenemos un problema que deja de estar latente traduciéndose en pérdidas.

En esa situación, sólo cabe el apalancamiento operativo que le saca economía a los costes de estructura mediante un aumento de las ventas con margen y/o una reducción de los costes variables a través de la automatización. De aquí viene la tendencia comentada.

La ecuación anterior se puede satisfacer con reducciones salariales, de ese modo se pueden disminuir ambos costes -los variables y los fijos,  pero no es el camino por diversas razones. La primera de ellas es que se abre una puerta de solución momentánea, pero que no debe ser utilizada si los costes de los hogares no disminuyen al unísono (energía eléctrica, gas, agua, comunicaciones, alimentación, etc.) y, la segunda, es que hay mínimos por debajo de los cuales las personas no podemos vivir.

Estamos en uno de esos círculos viciosos de mal final, de esos que los americanos llaman “Catch 22“. Si la opción que tomamos no es la reducción salarial, la vía que queda es la robotización que reduce los costes ganando productividad y -generalmente- eliminación de puestos de trabajo.

El proceso que parece va a seguir es reducir los costes proporcionales al máximo y unos costes fijos que aportarán gran valor, pero que se intentará que queden optimizados. Para entendernos, fábricas atendidas por ingenieros, economistas y otros titulados. Esto ya lo vi en el año 1984 cuando visite una factoría de HP: fábricas que parecían oficinas -de hecho lo eran- y la producción se realizaba en una esquina de la planta, con trabajadores de “cuello azul” que llevaban “cuello blanco”.

La comercialización sigue la moda y está dejando la venta personal, para pasar a otros sistemas más automatizados. No es que sean mejores formatos, es que son mucho más económicos.

Sí, hay una pregunta de la “muerte”: ¿Qué hacemos con una parte importante de la masa laboral que no ha podido/querido acceder a ese nivel de formación? Nuevas profesiones, cuidado de los mayores, arte, downsizing, pluriempleo, ¡yo qué sé…!

Los precios están enjaulados, aunque siempre se pueden fijar de mejor manera y defenderlos más arduamente. La lucha está servida: defendamos el margen, nuestro empleo depende de eso.

1 octubre 2018

El sector de la visita médica es un modelo de gestión comercial a imitar

por -roliver TDC

Farma2Desde hace algunos años, la gestión de la labor de promoción de los medicamentos por parte de los laboratorios, más conocida por Visita Médica, está liderando -a nivel metodológico- la gestión comercial. Es un modelo a imitar por todos los sectores y me voy a atrever a determinar la causa original de este desarrollo: todos los “visitadores médicos” que conozco están bastante preparados y los laboratorios se orientaron a la gestión basada en la información desde hace bastante tiempo, incluso desarrollaron sistemas estadísticos para determinar los resultados que producían las visitas, es decir, quién prescribía, si era consulta privada o pública, quién los vendía (farmacia) y, sobre todo, el retorno de su “inversión” comercial. No quiero que se me pase, este es un reducto de salarios buenos, sobre todo si se vende y su gestión influye en ello.

No es nada difícil de entender, un laboratorio quiere promocionar sus especialidades y lo hace a través de unos profesionales que conocen a la perfección los componentes y efectos de los medicamentos, así como los de sus competidores. Los laboratorios hacen una inversión en el tiempo de las visitas, formación, desplazamientos, muestras gratuitas y eventos de promoción y, ese coste lo sigue de cerca para observar el retorno. Lo que no pueden aceptar es un retorno igual al coste o ligeramente superior. No son sistemas para el laboratorio, es un sistema para el profesional que puede sacar conclusiones de su trabajo y reordenarlo hasta saber que causas producen los efectos buscados. De esta información, es fácil disponer de una segmentación que -al igual que lo haca el Marketing Directo- nos orienta hacia los lugares (médicos, en este caso) que más rentabilidad nos producen por su capacidad de prescripción y número de pacientes al alcance.

Otro de los valores diferenciales de los vendedores de este sector es el contenido y la frecuencia de sus visitas. No hay nada casual, esta todo planificado y medido, así que los resultados se pueden predecir y ser mejorados con leves modificaciones partiendo de los informes mensuales y de los rankings.

Si se aplicaran estas técnicas en otros muchos sectores, la gestión comercial mejoraría brutalmente.

Este nivel avanzado, además, permitirá dar pasos hacia cierta automatización que aumentará la productividad, de hecho, ya hay iniciativas que utilizan la videoconferencia como medio de visita o entrelazadas con otras visitas tradicionales y de mayor valor personal. Sin duda, otros instrumentos sociales llegarán pronto.

Para asegurar su GTM, intentan conocer qué pasa en las farmacias, no sea cosa que después de tanto trabajo, el mancebo de turno rompa la cadena de recomendación por alguna cuestión personal o -simplemente- por su desconocimiento o falsa creencia.

En fin, que mi deseo sería trasladar esos sistemas y metodologías al resto de sectores, difícil no es, depende exclusivamente de las personas: de los directivos y de los profesionales de la comercialización, pero la ruta ya está marcada.

24 septiembre 2018

El punto de encuentro entre Finanzas y Ventas

por -roliver TDC

Publicado en Expansión el día 10 de septiembre de 2018

 

cropped-avatar-dcbConocida por todos es la relación que ha existido entre el departamento económico-financiero y el departamento de ventas. Desde luego no ha sido buena. Tampoco ha sido feliz la relación entre Marketing y Ventas, sin embargo, hay una clara tendencia a su fusión, a trabajar conjuntamente con profesionales que tienen ambos perfiles o que tienen claro donde está el nexo de unión entre sus dos tareas clave. No es de extrañar, son funciones que forman parte del mismo proceso -generar negocio- y que su “enemistad” viene de pasarse las culpas por la falta de ventas.

En el caso del departamento económico-financiero y el de ventas pasa lo mismo, tienen un punto de conexión, una tierra común que ambas partes abandonaron para evitar el conflicto, pero que ahora debe cultivarse de nuevo: trabajar juntos para el beneficio. La estructura de costes o la financiación de una estrategia de expansión, están en relación con el mix de ventas óptimo, el pricing y también el punto muerto. La facturación no es el objetivo, sólo lo es aquella que aporta el margen adecuado de forma sostenible.

La complicada tarea de la gestión comercial se ha centrado en vender, no importaba qué y cómo porque se suponía que más facturación tapaba la mala gestión del margen y acababa reflejándose en la línea de abajo. Estamos en un momento en el que debemos cambiar la mentalidad de ventas por la de margen y el primer defensor del beneficio debe ser el director comercial. Para conseguir este propósito, deberá trabajar con el director económico-financiero y de ese partenariado saldrán beneficiados ambos y la empresa, claro.

Las claves de esa relación están depositadas en unas bases que contienen los puntos básicos de su necesaria entente: los costes, el precio y la facturación para conseguir un determinado beneficio. Las estrategias comerciales para el beneficio lo coordinarán todo. Lógicamente, no es lo mismo una empresa de distribución que una de producción, puesto que los costes son mucho más fáciles de determinar en el primer caso. De todos modos y queriendo suponer que los costes de fabricación están aceptablemente determinados que -con frecuencia- es mucho suponer, todavía quedan esos dos sacos que son los costes de administración y comercialización, que se imputan como gastos del periodo como si todos los clientes tuvieran el mismo coste. Idealmente, un sistema de costes por actividades nos dará una aproximación bastante fidedigna de nuestra realidad de costes, sin subvenciones entre productos y clientes.

El punto de encuentro entre Finanzas y ventasOtro punto clave es la fijación de precios, un punto muy determinante del beneficio que se ajusta con eso que se suele llamar “el precio del mercado” y que obedece más al deseo de los compradores que a una realidad. Es obvio que cada sector tiene sus diferencias, pero habitualmente el sistema de fijación de precios brilla por su ausencia y se acude al mencionado límite del precio del mercado y -de ahí- hacia abajo. Esta es uno de las más claras discrepancias entre los departamentos de ventas y finanzas.

Los descuentos deben estar sujetos a una estrategia y no deben ser fruto de una concesión puntual en una operación o porque es nuestro mejor cliente, lo que suele ser falso debido a que nos guiamos sólo por el análisis de la facturación. Incrementos pequeños en el precio -un 1%, por ejemplo- conllevan aumentos importantes en el beneficio, frecuentemente de un 10% o más.

El pegamento que une los puntos anteriores es la estrategia para el beneficio, ese conjunto de políticas que, partiendo del conocimiento de los costes, definen una estrategia de pricing que nos permite la optimización del beneficio, vender la cifra que necesitamos con el mix de productos más adecuado a los clientes que permiten mayor margen de contribución. Huelga decir, que ese sistema orienta hacia unas acciones concretas y que su seguimiento es diario.

El logro del beneficio objetivo sólo es viable si colaboran el departamento económico-financiero y el de ventas, son las dos caras de la misma moneda.

17 septiembre 2018

¿Por qué las start ups no atienden a su coste particular de capital? El WACC

por -roliver TDC

En todas las empresas se da esta circunstancia, pero es en las start ups donde conocer el coste real promedio de sus fuentes de capitalización es verdaderamente clave. Aunque he comentado en el título que “no atienden”, en realidad debería decir que no lo saben y puesto que suelen haber diferentes fuentes con diferentes condiciones, hay que calcular el tipo medio ponderado. Esta información ayuda bastante a tomar decisiones con más criterio, sobre todo en las etapas seed que no se factura y todo va a cargo de la financiación. Muchas empresas de emprendedores pagan un coste excesivo en esta fase, a veces porque es eso o la muerte y ante eso cualquier precio es bueno aunque suponga -con asiduidad- perder la mayoría.

Si el párrafo anterior les hace pensar que deben ser muy estrictos en la utilización del capital, he cumplido el objetivo siempre que ese ajuste no afecte a las acciones que generaran ingresos. Esta claro que si hay que crear un producto este recibirá buena parte del capital, pero sentar las bases de la ruta al mercado es igual de importante.

Para tomar decisiones como el valor vitalicio de un cliente o para conocer el valor de tu empresa, es necesario calcular el coste medio ponderado del capital (WACC). Lo normal es que toda start up tenga diferentes costes de financiación, bien sea por el precio del dinero que establezca un financiador profesional o por el coste de participación que le demandan los inversores.

Este conocimiento es clave porque por esta ruta se pierde la propiedad de las empresas, perdiendo el objetivo que motivó el emprendimiento. Hay que saber que porcentajes deben mantenerse en cada ronda. Esa planificación debe hacerse y ser ejecutada, aunque por dentro sepas lo necesaria que es una inversión para poder seguir. Igualmente, cuando gastamos capital, debemos ser consciente del coste real que no es el simple gasto/inversión sino el WACC.

Otra gran utilidad tiene el WACC es para las valoraciones de empresas y su cálculo a través del descuento de flujos de caja, donde se debe utilizar este tipo medio en lugar de un tipo bancario para clientes preferentes u otro similar -que no nos va ni nos viene-, el WACC es lo más adecuado.

En definitiva, si las start ups valorarán su coste de financiación  mediante el WACC y no actuaran teniendo en mente uno concreto de ellos (normalmente uno cierto que suele ser razonablemente bajo) no serían tan rápidas en acometer ciertos gastos que suenan a superfluos. El resultado -sin duda- sería que mantendrían más tiempo una participación mayoritaria, en lugar de perderla a la segunda ronda. Claro, ese coste no lo tienen en cuenta…

10 septiembre 2018

Lo importante del ROSE (Return Of Sales Efficiency / Effectiveness) no es el cariño

por -roliver TDC

ROSELos directores comerciales están empezando a medir, no sólo la cifra de ventas sino también aquellas magnitudes que nos dicen más cosas sobre cómo son nuestros resultados y sus consecuencias a medio plazo. Probablemente, una de las más populares, sencillas y sin embargo importantes es el ROSE (Return Of Sales Efficiency), la eficiencia de las ventas o qué parte de las ventas se convierte en beneficio (cómo de bien hacemos las cosas).

Antes de comenzar a desgranar su cálculo, quisiera comentar un poco más la importancia de la medición en la función del director comercial. Históricamente, esta función se centraba en conseguir más ventas, más cuota de mercado, pero a eso le ha llegado su fin y no porque no sea importante -claro está- sino porque hay otra magnitud que requiere más cuidado: el beneficio. hay empresas que cuanto más venden más pierden, esa herida hay que cerrarla a velocidad de SAMU. Para trabar correctamente, una serie de medidas y análisis de las mismas se hace necesario. No son conocimientos habituales de los directores comerciales, preocupados por la ingente labor de conseguir las ventas en distintas zonas, profesionales y productos… por eso habrá que solucionar ese gap y comenzamos por uno básico.

Rápidamente diremos que -para su cálculo- basta con dividir el beneficio operativo (limpio de otras distracciones como intereses financieros, impuestos, etc.) entre las ventas netas. Como había comentado más arriba, estamos hablando de la parte de las ventas que se convierte en beneficios, el excedente de lo que vendemos una vez le restamos el coste.

Otra medida relacionada y también aclaradora es ROSE (Return Of Sales Effectiveness) que se calcula dividiendo el beneficio operativo entre los gastos comerciales (el denominador es la única diferencia respecto a la primera E, incluye los sueldos y salarios, gastos de marketing, viajes comerciales, formación, etc.) que nos indica la productividad de la función comercial (si hacemos las acciones correctas).

Como siempre, la dinámica de estas magnitudes es lo más importante. Si el primer ROSE aumenta, nuestro margen operativo está mejorando, estamos haciendo las cosas mejor. En el segundo ROSE, cuando aumenta es que le departamento comercial está mejorando en la forma de desarrollar sus acciones. Si se reduce es que no estamos haciendo las cosas correctas.

Sin duda hay más posibilidades de significados. Si nuestros productos se quedan obsoletos por la entrada de una gran innovación en el mercado, los dos ratios sufrirán y nosotros no seremos los causantes o, en todo caso, es porque no nos movimos a tiempo.

Son medidas de alerta temprana, nos sirven para saber nuestro avance en situaciones normales donde los factores externos no son excesivamente relevantes. En los próximos tiempos vamos a ver movimientos en esos factores externos en forma de subida del brent y del precio del dinero, así que esos ratios tenderán a empeorar si no le ponemos remedio.

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